Las temporadas de desierto — de pérdida, silencio y desolación — no son el fin. Dios las usa para fortalecernos, transformarnos y revelarnos su propósito. Como con Moisés, Elías, Juan y Jesús: lo que parece un desierto es, en realidad, el lugar donde Dios nos prepara.
Esta enseñanza desafía a nuestra comunidad a pasar de ser cristianos (quienes creen) a ser aprendices de Jesús (quienes viven como Él). Usando 1 Corintios 9:24–27, Pablo llama a cada creyente a entrenarse con disciplina — como un atleta de élite — adoptando un estilo de vida intencional que incluye tanto lo que dejas de hacer como lo que agregas. La clave no es escuchar más prédicas, sino adoptar…
La santidad no es religiosidad ni prohibición — es el camino para reconocer y acercarnos genuinamente a Dios. Sin ella, no podemos orar, leer la Biblia ni adorar con libertad. Solo es posible a través del poder de la sangre de Jesús y una vida entregada a Dios como sacrificio vivo.
¿Alguna vez has sentido que todo en tu vida se está derrumbando? ¿Que Dios parece silencioso justo cuando más lo necesitas? En esta enseñanza exploramos algo que nadie quiere pedir, pero todos necesitan: el quebrantamiento.* En esta enseñanzas descubrimos por qué Dios usa el dolor, la pérdida y la humillación como sus herramientas favoritas de formación. Lejos de ser un castigo, el quebrantamiento…
¿Hay vacaciones espirituales? En esta enseñanza exploramos la historia del pueblo de Israel, que salió físicamente de Egipto pero nunca lo abandonó en su mente y corazón. A través de Éxodo 14, 16 y 34, descubrimos que Dios nos llama a una dependencia total en Él — no en nuestras fuerzas, nuestro trabajo, ni en lo que esta tierra nos ofrece. El verano no es una temporada para pausar nuestra vida…
Sabemos que deberíamos amar a nuestros vecinos. Pero casi ninguno lo hace. ¿Por qué? Hay tres barreras: el tiempo — la vida moderna fue diseñada para el aislamiento; el miedo — a lo incómodo, al rechazo, a comprometerse; y el bypass espiritual — usar el servicio global como sustituto del amor local. Ninguna de ellas es falta de amor. Son patrones culturales que hemos normalizado. Y el antídoto no…