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Alce Negro hace Surf · Jan 15, 2026

Cómo superar la procrastinación y el colapso planetario de una manera muy simple

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Carlos Moriano · Alce Negro hace Surf

Parece ser que un anciano de Calcuta caminaba todos los días para sacar agua de un pozo.

Por lo visto llevaba una vasija de barro y la bajaba con una cuerda lentamente, hasta el fondo, con cuidado de no golpear las paredes del pozo.

Una vez llena, volvía a levantar la olla cuidadosamente.

Un día, un viajero que vio al anciano hacer el proceso, le dijo.

—Abuelo, existe un sistema de poleas que puede facilitarle la tarea. Tendría más agua con menos trabajo—

El anciano lo escuchó atentamente y para su sorpresa le dijo:

—Creo que lo voy a seguir haciendo como siempre.

Así tengo que pensar en cada movimiento.

Me imagino que si usara la polea, sería más fácil e incluso podría empezar a pensar en otra cosa mientras saco la vasija.

Pero si le pongo tan poco cuidado y tiempo, ¿a qué sabrá el agua? No es posible que sepa tan bien—

Aquí puedes estar pensando que si nadie hubiera aceptado las poleas no estaríamos disfrutando de todas las ventajas de la modernidad.

Totalmente de acuerdo. Sin embargo, nuestra tendencia a evitar toda fricción nos ha llevado a la era de la comodidad, que sumado al agotamiento psíquico de un mundo acelerado, puede ser el mayor agujero por donde se fuga nuestra vitalidad.

Así que el anciano de nuestra historia se rebela contra el confort.

Esto no es nada fácil, porque el estriado ventral del cerebro se activa ante la expectativa de que algo va a ser incómodo, difícil o doloroso, independientemente de la recompensa final, y nos hace huir de todo esfuerzo.

Es probable que estés postergando tus metas esenciales mientras ves un carrusel infinito de distracciones de treinta segundos.

Dice Amemori, un científico japonés estudioso del tema, que aumentar los incentivos no es la clave para superar una fricción. Si no que la motivación para emprender una tarea ardua reside en algo muy simple:

  • Por un lado, suprimir el carrusel infinito que achicharra el sistema de acción y nos convierte en abulímicos.

  • Y por otro, reducir el estrés que nos paraliza, por ejemplo, dividiendo la tarea.

  • Nuestra búsqueda de atajos y de evasión permanente nos aleja de la fuerza que sustenta la vida.

  • Únicamente cuando superamos la barrera de los tres milímetros de dolor, paciencia e incertidumbre nos abraza la Fuerza A.

  • El alma y el cuerpo necesitan fricción. No es lo mismo caminar por un risco que por un carril bici.

Quizás sea por esto, que cada vez más personas están renunciando a la cultura del algoritmo y el pelotazo.

Existe un hambre generalizada de esfuerzo físico, de lo artesanal, de lo íntimo…

Las personas quieren volver a la naturaleza, a las relaciones de verdad, a la conexión, a lo esencial.

En el fondo, sabemos que no hay mejores vistas que cuando hemos subido la montaña caminando y no en un teleférico.

Quizás el futuro tenga más de analógico y de barro que de digital y plástico.

Desde luego, el anciano de nuestra historia sabía que el agua no es insípida.

Read the original on carlosmoriano.substack.com

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