El 20 de mayo, cuando Andrew Ross Sorkin de CNBC describió Prometheus como una empresa de “robótica con IA”, Jeff Bezos lo interrumpió: “No tenemos nada que ver con robótica.” Tres semanas después, el 11 de junio, Bezos volvió a CNBC (esta vez con su cofundador al lado, en su primera entrevista pública conjunta) para ponerle números a la corrección.
En los mercados donde se concentra el cómputo de IA, el capital ya no resuelve el cuello de botella. Una sola empresa es dueña del único camino que rodea el muro.
Hoy Brian Armstrong, CEO de Coinbase, anunció que va a recortar el 14% de su fuerza laboral (unas 660 personas) y reorganizar la empresa alrededor de lo que él llama un modelo “AI-native.” El memo, publicado en X, incluye una frase que me detuvo en seco: “Non-technical teams are now shipping production code.”