En esta segunda parte dedicada a Obsessio*, analizamos por qué la autonomía individual se ha convertido en el eje moral dominante de tantas narraciones contemporáneas y cómo el cine estadounidense transforma el deseo, la dependencia y la intensidad emocional en amenazas.
La película de Curry Barker se presenta como una reflexión sobre el consentimiento y la pérdida de agencia, pero su estructura reproduce un modelo mucho más antiguo: un hombre situado en el centro del relato y dos mujeres que encarnan el amor correcto y el amor monstruoso. Nikki no es únicamente una víctima del maleficio: es también el cuerpo elegido por la película para representar el horror.
Además, parte de clásicos tan consagrados como los zombis de The Magic Island y White Zombie la película de 1915 de Theda Bara, Escalofrío en la noche, Atracción fatal, The Crush, Swimfan y Obsessed, reconstruimos la genealogía de una fórmula que Hollywood lleva más de cien años repitiendo: la mujer como amenaza para la autonomía masculina.
También examinamos el funcionamiento del cine distribuido, diseñado para producir escenas impactantes, conversación social y sincronización colectiva, aunque para ello deba sacrificar la coherencia interna del relato.
Porque, detrás del discurso contemporáneo sobre la libertad personal, puede seguir operando una advertencia extraordinariamente conservadora: ten cuidado con lo que deseas, especialmente cuando deseas a una mujer.
Este contenido ha sido generado total o parcialmente por inteligencia artificial

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