Solemos ver la vida a partir de opuestos. Así es como nos enseñaron el mundo y así lo replicamos. Bastan algunos ejemplos para dejarlo más claro:
Bondad y maldad
Ricos y pobres
Mujeres y hombres
Dulce y salado
Playa y montaña
Éxito y fracaso
Fuerza y debilidad
Luz y sombra
Nuestra pulsión por ver la vida así, de polo a polo, nos enfrenta continuamente con el dilema de elegir entre una forma específica de ser o de estar para definir quiénes somos.
Introvertido o extrovertido
Con energía femenina o energía masculina
Team frío o team calor
Freelance o Godínez
A veces creemos que tenemos que elegir: ser fuertes o sensibles, sociables o reservados, estables o espontáneos. Pero la vida rara vez funciona en extremos puros. Más bien, nos va pidiendo movernos, adaptarnos, responder distinto según el momento, el lugar y la persona que tenemos enfrente.
En realidad, nuestra existencia no se compone de únicamente dos opciones. Eliminar las polaridades es parte de nuestro desarrollo. La vida no se compone de blanco y negro, y tampoco de una escala de grises. Hay millones de tonalidades disponibles y cada una está a nuestra disposición.
Más que ser introvertido, a veces simplemente estoy agotado o sobreestimulado. Más que ser extrovertido, me siento en un entorno seguro para compartir(me). No somos etiquetas estáticas; somos procesos en movimiento.
Más que estar en energía femenina soy sensible, amoroso, me dejo cuidar. Más que estar en energía masculina me siento capaz, resuelvo y protejo.
Prefiero el frío cuando me puedo sentar con una cobijita a leer o ver algo en la televisión. Prefiero el calor si estoy en la playa, en una alberca. No elegimos un bando, nos movemos y decidimos a partir del contexto.
Opto por la vida freelance porque me siento libre, menos exigido y con la capacidad de organizar mis horarios. Me gusta la vida godin porque puede darme estabilidad económica y la posibilidad de generar comunidad con un grupo de personas que se dedican a lo mismo que yo.
En resumen: somos humanos y todas las opciones (que son más de dos) son parte de nuestras posibilidades.
Entre tantas opciones posibles, nos toca elegir cómo le respondemos a la vida, elegir una forma de ser, o de estar, no significa que descartemos todas las demás posibilidades que se presentan. Es como ir de vacaciones, el hecho de que vaya a una playa no significa que la siguiente pueda elegir una ciudad, y después la montaña, y luego un pueblito.
Al tener presente el contexto de dónde son las vacaciones (el clima, la altitud, la humedad, la cantidad de días, ir solo o acompañado) es como elegimos qué llevar en la maleta. Llevar un traje de baño cuando vamos a la playa; poner unas orejeras si vamos a un clima gélido; una sombrilla si estará lluvioso; audífonos porque voy solo. Elegimos qué llevar a partir de a donde vamos. Elegimos cómo somos a partir de con quién y dónde estamos.
La próxima vez que te pregunten ¿quién eres? o en alguna reunión familiar o con amigos empiecen a curiosear quién es introvertido o extrovertido, recuerda que la respuesta genuina, humana, es: depende
Depende de con quién estoy, dónde me encuentro y qué necesito en este momento. Porque, al final, los opuestos no se atraen desde afuera; los opuestos coexisten adentro. Entre más camine hacia el sur tarde o temprano se volverá el norte. Entre más me ría más cerca me encuentro de llorar. El dolor profundo es el eco de un gran amor; el enojo es, muchas veces, el escudo de una tristeza que no sabe cómo salir.
Y tú ¿qué tanto te permites ser de diferentes formas? ¿En qué situaciones optas por ser generalmente siempre de la misma manera?
¿Qué sueles llevar de forma permanente en la maleta de tu vida?
¿Qué aspectos de ti sueles modificar dependiendo de dónde estás?
Tal vez no se trata de definir quién eres… sino de darte permiso de “ser” Así sin etiquetas.
Una mujer salta a una alberca excavada en el hielo del río Songhua, en China
(Harbin, China, 2025. Foto: Andy Wong)
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo realmente nuevo?
Un estudio reciente sugiere que una siesta vespertina de 45 minutos ayuda al cerebro a recuperarse y mejorar la habilidad de aprendizaje. Hasta ahora, estos beneficios sólo eran considerados durante la noche, al dormir.
¿Te estás dando tiempo de descansar o sólo cuando ya no puedes más?
Más allá de las ideas de lo correcto o incorrecto, hay un campo. Allí nos encontraremos
Rumi
¡Nos leemos pronto!
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