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Saludos amigas y amigos de Flash Blues. Hoy vamos a ensuciarnos los oídos con una voz que derretiría el mismísimo Mississippi. La gran Carrie Smith y su disco Confessing the Blues. No hay que confundirse, pues hay varias cantantes llamadas así. En esta ocasión me refiero a la Carrie Smith, cantante de jazz y blues, nacida en Georgia en 1925 y fallecida en New Jersey en el 2012. Y también, a ver, que no os engañen los listillos de las tiendas de vinilos, este disco que el sello Evidence se vendió en 1993 como una novedad tiene más kilómetros que un Cadillac de los 50.
En realidad es una reedición con esteroides de lo que se grabó originalmente en 1977 para el sello francés Black & Blue bajo el nombre de When You're Done and Out. dentro de su serie Jack Greatest Names. Así que si los de Evidence le cambiaron el envoltorio, pero el licor de dentro sigue siendo el mismo, destilado puro. Y bueno, ¿dónde se cocinó esta pócima? Pues en una gira europea de esas que daban envidia. La mayor parte se grabó en el estudio con Dorcet de Toulouse el 23 de abril de 1977, aunque también hubo sesiones en el estudio Miraval en julio de ese año y hasta un par de cortes registrados en Barcelona allá por el verano del 76. Carrie no vino solo a la fiesta, se trajo a una bandaza de esas que te harían confesar hasta pecados que no has cometido.
Y apuntar los nombres porque esto es caviar, el trompetista Dot Chitman, el sasso Wood Johnson o el pianista Sir Charles Thompson, entre otros maestros del swing y el blues que le hacían la cama a su voz de contra alto, robusta y llena de alma. Y una joyita para los que buscan algo más que un chascarrillo de siempre, Carrie Smith era una tramposa adorable. Se pasó años jurando que había nacido en 1941, quitándose nada más y nada menos que 16 años de encima para parecer una joven promesa, cuando en realidad venía dando guerra desde 1925.
Pero con esa voz que heredó del gospel y esa presencia que la llevó a Broadway con el musical Black and Blue, ¿a quién demonios le importaba el calendario? Y bueno, tengo que confesaros que ha sido tremendamente difícil elegir la pista del día, porque el disco es, vamos, alucinante, pero al final he elegido On Repalable Day. Porque ahí es donde Carrie saca su verdadera cara, la de la niña que creció cantando en la iglesia bautista antes de que el blues la corrompiera, entre comillas, para bien. Es un tema con un ritmo que te obliga a mover los pies y que trata sobre el fervor religioso, pero cantando con una picardía que te hace dudar de si está pidiendo perdón o buscando otra jarana. Pura dinamita espiritual. Gracias por ver el video

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