Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Bienvenidos santos y pecadores a flash blues hoy os vamos a hablar de un disco que más adelante vamos a escuchar entero y esto lo podemos tomar como un adelanto así que subir el volumen que hoy en este podcast vamos a invocar a la mujer que electrificó el espíritu el soul antes de que elvis aprendiera a mover la pelvis bueno permitirme este chascarrillo tan malo pero bueno Estoy hablando de la única, la irrepetible, la madrina, el rock and roll sister Rosette Turf. De que como no podía ser de otra manera, también tienes un especial en Blue Syndicate. Solamente tienes que buscarle. Bien, pues hoy vamos a desgranar The Gospel of the Blues, esa joyita del 2003 lanzada por el sello MCA Records dentro de su serie Chronicles.
Este disco es el manual perfecto para entender por qué a Rosette la miraban de reojo en la iglesia y con deseo en los clubs de jazz. La mayoría de las pistas nos llevan a las sesiones que grabó para DECA en Nueva York, empezando allá en octubre de 1938, donde Rosette demostró que se podía alabar al señor. con un swing que derrumbaba los muros del prejuicio. Nacida como Rosette Alnubin en Cotton Plant, Arkansas, esta mujer era un milagro andante. A los cuatro años ya tocaba la guitarra y cantaba como si tuviera un trato directo con el de arriba, pero Rosette no era de las que se quedaban quietas en un banco de madera.
En 1951 se marcó la que probablemente fue la primera boda-concierto en un estadio de la historia. Se casó con Russell Morrison en el Griffith Stadium de Washington ante más de 20.000 personas que pagaron entrada. para verla dar el sí y acto seguido, como no, bueno, pues destrozar las cuerdas de su guitarra eléctrica. Eso es marketing y no lo de ahora. Y bueno, si buscáis un tema que rompa un poco moldes en este recopilatorio y dejar a un lado los clásicos habituales, voy a pinchar God Don't Like It. Porque es en Rosetta en estado puro, irónica, gamberra y con el dedo acusador, pero con un ritmo que te obliga a pecar.
La canción es una diatrava descarada contra la hipocresía de los que dicen ser santos, pero le dan a la botella o se pierden en chismes. Es blues con disfrap de sermón, grabado con esa técnica de distorsión que décadas después copiarían tipos como Keith Richards o Jimi Hendrix. Rosette te dice que a Dios no le gusta el pecado, pero lo hace con un ritmo. tan sucio y potente que te dan ganas de pedir otra ronda mientras das gracias al cielo por su existencia. Disfrutar del viaje porque este tren no lleva mentirosos pero sí mucha dinamita eléctrica. No, no, no. ¡Gracias! ¡Suscríbete!

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.