BIP-110 no consiguió el apoyo que sus impulsores esperaban.
El problema estuvo en la estrategia.
Llaman “cartel” a quienes, según ellos, tienen secuestrado Bitcoin… mientras necesitan que nodos, mineros y usuarios de ese mismo ecosistema apoyen tu propuesta.
A los mineros se les “advirtió” del riesgo legal por almacenar contenido ilegal en la blockchain.
Su solución: apoyar BIP-110.
¡Spoiler! la propuesta no borra el historial de Bitcoin. Lo que ya está grabado, se quedaría grabado también en la nueva cadena.
Con los usuarios pasó algo parecido.
Si no apoyabas la propuesta, eras traidor, no eras bitcoiner, simplemente no entendías el “verdadero Bitcoin”.
Curiosa forma de construir consenso: primero te insulto, luego te pido que votes por mi propuesta.
Después, ante la falta de apoyo, apareció la idea de crear una nueva moneda. Se intentó elegir “democráticamente” un algoritmo, con una opción asociada a Siacoin.
En minutos quedó claro que ese mecanismo podía manipularse, reconocieron su error más rápido de lo que su nueva cadena agrega un bloque.
El pool de minería Ocean (que apoyó BIP 110), está realizando reembolsos a sus usuarios. Se especula que no informaron a sus usuarios que estaban minando una cadena inválida.
Finalmente, Luke Dashjr dejó de aparecer como editor de BIP de bitcoin.
Así va el intento de “rescatar Bitcoin”: acusaciones, presión, poca adopción, plan B improvisado y una adjudicación de quién tiene derecho a definir qué es Bitcoin y quién es un bitcoiner.
Las conclusiones son tuyas.
Aquí solo te comparto lo que ha sucedido hasta el momento.
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