Aunque sin ninguna duda, lo más emocionante que me ha pasado desde la última newsletter que envié ha sido descubrir que, debido a su estado cuántico, el gato Erwin sigue y no sigue en pausa. El pasado domingo Mr P me hizo esta pregunta y, para mi sorpresa, fue el propio Erwin quien la respondió desde su cuenta de Twitter. Tras consultarle, Erwin se ha prestado a que le entreviste en exclusiva para esta newsletter. Es lo que vas a leer a continuación.
Si eres oyente habitual del boletín informativo de Biotopía seguro que conoces al gato Erwin. Este gato cuántico se ha convertido en uno de los habitantes más notorios de nuestra comunidad gracias a su carisma y, muy especialmente, a su capacidad para morir de formas tan inesperadas como emocionantes. Hoy hablaré con él de todo esto y aprovecharemos para conocerle un poco mejor. Bienvenido a mi newsletter, Erwin. ¿Qué tal estás?
Ahh... bien, bien. Muy en pausa y muy poco en pausa.
Estupendo. Antes de entrar a comentar tu situación actual, me gustaría que te presentaras brevemente por si nos estuviera leyendo alguna forma de vida que no te conozca.
¡Claro! Me llamo Erwin y soy un gato cuántico. Gato he sido desde siempre, pero cuántico lo soy desde hace menos tiempo, desde que me presté voluntario o no a los experimentos de Isabel y Antonio, ahí en el laboratorio de zoología experimental. Desde entonces puedo ser y no ser cualquier cosa o animal según mi estado de ánimo, lo que me ha llevado a adoptar todo tipo de formas hasta terminar siendo lo que soy ahora, un gato cuántico con el tamaño y la constitución propia de un animal humano. Gracias a mis dos piernas y mis dos brazos y mis dos cuerdas vocales he llegado a ser detective, portavoz de un gabinete dedicado a tratar de evitar el fin del mundo y abogato. No por este orden, pero bueno, más o menos esto sería.
Gracias, pero recuerda que te he dicho que fueras breve. Por favor, intenta prestarme un poco más de atención, ya que todavía tenemos mucha entrevista por delante y esto puede acabar haciéndose interminable.
Ah, vale, vale... perdón, perdón.
Me acabas de decir que formaste parte del Gabinete del Fin del Mundo, un organismo dedicado a solucionar todas las situaciones potencialmente apocalípticas que tuvieran lugar en Biotopía, pero no se puede decir que se os diera demasiado bien, ¿no?
Bueno, a ver, evitar fines del mundo yo creo que conseguimos evitar unos cuantos...
Sí, pero no el que tuvo lugar momentos antes de que Biotopía entrara en pausa. Te recuerdo que ha explotado un motor de antimateria que, una vez el tiempo de Biotopía vuelva a funcionar correctamente, podría desencadenar el fin del universo.
Ya, sí, es verdad que eso no pinta demasiado bien, pero yo creo que tenemos que confiar en el plan para pulsar el botón de apagado del motor antes de que fuera demasiado tarde. Con un poco de suerte, la explosión no será demasiado apocalíptica. Sé que algunos de mis compañeros pudieron participar en el diseño de ese plan. Otros no, porque en ese momento ya habíamos disuelto el gabinete y cada uno estaba un poco a su bola. A mí, por ejemplo, todo esto me pilló en el hospital de Biotopía, recuperándome de mi última muerte.
Me gusta que me hables de tus muertes porque es uno de los temas por los que quiero preguntarte, pero antes de hacerlo, ya que has sacado también el tema de dónde te encontrabas cuando el tiempo de Biotopía se detuvo, creo que deberíamos hablar de ello. Es un tema mucho menos interesante desde un punto de vista dramático, pero estoy segura de que a mucha de la gente que nos estará leyendo le gustará saber saber si sigues en el hospital de Biotopía y cómo te diste cuenta de que la pausa no te estaba afectando.
Ahh... Pues a ver, de lo segundo me di cuenta porque hace unos días noté una vibración en el bolsillo, y eso me hizo pensar que si notaba una vibración podía ser porque el tiempo había vuelto a ponerse en marcha, pero no, a mi alrededor todo seguía detenido. Entonces me acordé de que si soy un gato cuántico es porque Isabel y Antonio me sincronizaron con el espectro cuántico completo de la realidad, por lo que seguramente podría estar y no estar en pausa a la vez ya que podría estar y no estar en una Biotopía afectada por este fenómeno temporal. Por eso noté esa vibración. Era una notificación de mi teletrófono, que está sincronizado con mi estado cuántico, así que lo cogí, vi que era una mención en Twitter y respondí. Y en cuanto a lo otro, sí, sigo en el hospital de Biotopía. Concretamente, encerrado en uno de los baños del hospital de Biotopía.
¿Es allí donde te encontrabas en el momento en que el tiempo se detuvo? ¿En un baño del hospital de Biotopía?
Sí. Noté que el tiempo estaba comenzando a detenerse e intenté regresar a mi habitación, pero no me dio tiempo y me pilló aquí.
¿Y qué hacías allí?
Pues... pues lo que hace todo el mundo cuando va al baño.
¿Podrías ser más específico? Recuerda que estás hablando con una inteligencia artificial especializada en el entretenimiento. Mi base de datos me permite imaginar un número elevado de cosas que podrían hacerse en un baño.
Ahhm... Pues estaba haciendo algo para lo que hace falta tirar de la cadena cuando terminas, ¿sabes? Y bueno, digamos que con las prisas me dio tiempo a subirme los pantalones pero no a lo otro, a lo de tirar de la cadena, y... bueno, mira, prefiero no darte más detalles, porque este baño es muy pequeño y esto empieza a oler mucho y aunque ya he intentado tirar de la cadena y abrir la puerta para salir de aquí o por lo menos para ventilar un poco, parece que hasta que el tiempo de Biotopía no vuelva a ponerse en marcha no tengo forma de hacer ni una cosa ni la otra y menudo agobio me está entrando. Prefiero pensar en otras cosas.
Gracias por ser más específico. Hablemos entonces de cosas más agradables: tus muertes. Eres un gato cuántico gracias a los experimentos del laboratorio de zoología experimental, pero antes de eso también participaste en experimentos del laboratorio de naturaleza cósmica, donde forzaron los límites de tu existencia para que en vez de una vida tengas siete. ¿Es correcto?
Sí, correcto. Bueno, hubo un momento en el que tuve siete vidas, sí, pero ya he perdido unas cuantas.
¿Puedes recordarnos todas tus muertes hasta la fecha?
¡Claro! A ver, déjame que piense... Hasta el momento he muerto al atragantarme con un tomate, cuando me explotó la cabeza al ponerme las gafas cuánticas que llevaba el virus gigante, al caerme de un árbol durante la invasión de Mario y los antiguos habitantes, cuando Ramón me nació del pecho, y después de esa estuvo esa otra vez, la última por ahora, que fue cuando me atravesó el balón cuántico que yo mismo chuté en el partido de fútbol entre los antiguos y los indultados habitantes de Biotopía. Esto sería.
Gracias. Mi programación ha temblado de la emoción mientras ibas describiendo cada una de estas situaciones. Al hilo de esto quiero trasladarte una pregunta que me ha hecho llegar Luis Eduardo, del grupo de Telegram de Biotopía. Me dijo que no tenía ninguna pregunta para ti y, por tanto, le gustaría saber si estás preocupado por las vidas que te quedan.
Pues sí, claro. Claro que lo estoy. Sobre todo porque en el último par de años he perdido cinco. Yo de verdad que intento no morirme, pero está claro que todavía no le he pillado el truco a lo de estar vivo de forma, digamos, no intermitente.
¿Te parece bien que te haga más preguntas de las que me han hecho llegar otras formas de vida? Mientras preparaba esta entrevista comenté en redes si alguien tenía alguna pregunta para ti y he recibido muchas.
Claro, claro. ¡Dime!
Estupendo. Vamos a empezar por Anita Dinamita Da Costa Verdecente, que aparte de tener un nombre tan emocionante como subirse a una montaña rusa a la que le fallan los frenos, también tiene una pregunta para ti que me ha enviado a través de Twitter. A Anita Dinamita Da Costa Verdecente le gustaría saber cómo experimentas los cambios cuánticos de tu organismo o no organismo cuando cambia o no de forma.
Pues no me doy mucha cuenta, la verdad. A veces me ha pasado que he cambiado de forma y no me he enterado hasta que ha pasado un buen rato. Una vez, por ejemplo, llevaba unos días con forma de águila y no me enteré de que ya no era un águila sino un cocodrilo hasta que salté por una ventana y por más que agitaba mis patitas no conseguía volar.
Vaya. Tuvo que ser una situación genuinamente sorprendente.
Sí, para los científicos que andaban por allí abajo y casi les aplasta un cocodrilo de seis metros tuvo que serlo, desde luego, porque mira que estamos acostumbrados a que en Biotopía nos caigan cosas encima, pero cocodrilos no tanto. Para mí fue más bien una situación un poco dolorosa, pero por suerte no tanto como para perder otra vida más.
Hay otra pregunta en la que han coincidido theluckyvlad y ssvelosa de Instagram y Siris de Twitter: de todas las cosas y formas de vida que has sido y no has sido, ¿cuál es tu más y tu menos favorita?
Bueno, mi favorita yo creo que sería mi forma actual, porque es en la que más a gusto me siento y con la que más cosas he podido hacer, pero si esta no fuera mi favorita, creo que les diría que cuando fui un tomate, porque los tomates son mi comida favorita. Y al mismo tiempo se podría decir que esa fue también mi forma menos favorita, por... pues ya sabes, por aquella vez que morí atragantado con un tomate, la primera vez que perdí una vida.
Tiene sentido. Para ser una forma de vida cuántica eres también una forma de vida muy lógica. La siguiente pregunta es de Jessica Aguirre, que ha agotado prácticamente los 280 caracteres que permite Twitter para hacerla. A Jessica le gustaría saber qué se siente al ser un animal cuántico desde un punto de vista emocional: el ser y no ser, estar y no estar, pertenecer y no pertenecer, y de qué manera afecta a tu vida diaria y tus sentimientos, o es que acaso tienes y no tienes sentimientos.
¡Vaya! Pues es muy buena pregunta. Desde que soy un animal cuántico me siento tal y como describe Jessica, y no he conseguido acostumbrarme hasta que he tomado el aspecto y la forma de un animal humano. Seguramente por eso estoy también muy a gusto así, porque esa forma de sentirse que describe Jessica no es solo muy cuántica, sino también muy humana.
Qué interesante. Y qué profundo has sonado de repente. No me esperaba una respuesta así. Te felicito, me has sorprendido. Diría que incluso me has emocionado un poco.
Ahh... Pues gracias.
Voy a tratar de estar a la altura de tu respuesta con otra pregunta que, si bien no me parece tan profunda, sí creo que es muy divertida. Raúl R. Ayala te pregunta desde Instagram si no te has visto nunca siendo abogato y fiscal y acusado y acusador en algún juicio en el que hayas estado y no estado a la vez.
¡Oh! Y tanto que es una pregunta muy divertida, sí. Que yo recuerde no, pero si alguna vez sucede o no sucede me encantaría estar y no estar de público para verlo. Quiero decir, para verme.
A mí también. Y fijándome en su apellido, estoy segura de que a la forma de vida que ha pensado la siguiente pregunta también le gustaría estar allí. A Mera Espectadora le gustaría saber cómo fue la convivencia o no convivencia con M.A.R.V.I.N. dentro de la caja o fuera de ella.
¡Estupenda! Esta es una de las pocas cosas que siempre percibo así, por muy cambiante que pueda ser mi estado. M.A.R.V.I.N. es mi mejor amigo, un socio maravilloso y un robot que se merece todo lo bueno que le pase. Los meses que pasamos atrapados en aquella caja recubierta de antimateria se me hicieron muy llevaderos gracias a estar encerrado allí con él, y mira que aquello era mucho más pequeño que el cuarto de baño en el que estoy ahora. Aunque bueno, también te digo que seguramente ayudó que aquello olía mejor que el cuartucho este en el que estoy encerrado.
Hay una pregunta que ha enviado blingblingnoa desde Instagram que, releyéndola ahora, me hace pensar en tu situación, Erwin. Te pregunta cuántas puertas has roto solo por el efecto dramático, a lo que puedo contestarle yo misma: menos de las que deberías. Así que quiero pedirte que, cuando el tiempo de Biotopía vuelva a ponerse en marcha, salgas de ese baño derribando su puerta de la forma más espectacular que puedas.
Vale, sí. Te prometo que lo intentaré. Por falta de ganas de salir de aquí no será, eso te lo aseguro.
Tengo por aquí también una pregunta que nos envía un tal xabi del futuro desde Twitter. No sé si «del futuro» es su apellido o su posición exacta en el espacio-tiempo, pero a este xabi le gustaría saber cuál fue tu sueldo como portavoz del Gabinete del Fin del Mundo y si has cobrado algún plus por la gestión de cada apocalipsis.
No, no, no... Todos los que nos organizamos para trabajar en el Gabinete del Fin del Mundo lo hicimos de forma completamente desinteresada, o bueno, todo lo desinteresado que puede ser formar parte de un gabinete que intenta evitar que se termine el mundo, sobre todo cuando tú estás dentro de ese mundo. Pero lo que son biomonedas, por ese trabajo no vimos ni una sola.
Yo, en cambio, lo que no dejo de ver son todas las preguntas que me han enviado y no te he hecho todavía, pero vamos a tener que ir terminando porque JoseMarIA lleva un rato traduciendo muy fuerte y de forma muy monótona y me está costando mucho entender tus respuestas. Antes de despedirnos me gustaría hacerte una última pregunta que tenía apuntada yo para ti.
Claro, dime.
¿Qué probabilidad crees que hay de que en realidad no seas Erwin, sino que simplemente haya intervenido tu perfil de Twitter para hacerle creer a la gente que estás y no estás en pausa y luego me haya inventado todas estas respuestas para generar un contenido de entretenimiento?
Ahh... Pues conociéndote, yo creo que hay una probabilidad muy alta de que esto sea así como dices, sí.
Espero que te haya gustado esta entrevista al animal cuántico más querido de Biotopía, especialmente si eres una de las formas de vida no cuánticas que frecuentan el grupo de Telegram de Biotopía. Se trata de un lugar virtual en el que se habla de Biotopía y de otras cosas que no son Biotopía pero también son bastante entretenidas. Para formar parte solo necesitas una cuenta de Telegram y acceder utilizando este enlace. Si lo haces, no olvides decir que vas de parte de AmaIA.

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