Las preguntas importantes nunca son sobre la bicicleta.
Eso aprendí ayer.
Librería pequeña en La Villa. Veinte personas. Una hora y media respondiendo.
Entre ellas ninguna cicloturista. Y eso que había pegado un cartel en la tienda de bicis del pueblo. El dueño dijo que si podría vendría, pero no apareció.
La conclusión es que a los ciclistas no les interesan las historias de otros, sino las suyas propias.
Nadie quiso saber cuántos radios rompí en Mongolia. Nadie preguntó marca de cubiertas y modelo de bicicleta
Lo que querían saber era otra cosa.
Cómo convivir con el miedo
Una mujer levantó la mano.
“¿No te da miedo?”
No preguntaba por los osos ni los ladrones. Preguntaba por algo más viejo: el miedo a salir. A cambiar. A dejar un trabajo que paga. A hacer algo que los demás no entienden.
Miedo no. Incertidumbre mucha.
Mucha más del que la gente imagina.
La diferencia contigo, si te encuentras en una encrucijada, fue que no esperé a que desapareciera.
Esa es la realidad que nadie cuenta: el valor no consiste en no tener miedo.
Consiste en avanzar a pesar de él. Y si esperas a que desaparezca, es posible que pases toda la vida esperando.
Cuando lo dije en voz alta, vi a tres personas asintiendo. Rápido. Como si llevaran años reconociendo eso. Quizás lo habían oído muchas veces.
Cuando la frase es tuya asientes con el cuerpo, no con la cabeza. Te levantas y te vas.
El dinero es la excusa
“¿Cuánto dinero hace falta?”
Apareció varias veces. Era lógico. Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado que primero viene el dinero, después la vida. Que antes hay que tener suficiente en la cuenta.
Mi experiencia fue al revés.
No es que el dinero no importe. Claro que importa. Lo que ocurre es que solemos sobrestimar la cantidad necesaria y subestimar nuestra capacidad de adaptarnos.
Durante años de viaje descubrí algo que desmorona nuestras creencias: las personas más generosas que encontré no fueron necesariamente las más ricas.
Una familia campesina me dio su única comida del día. Luego me preguntó si me había gustado.
Los países más ricos son generosos con su círculo de amigos, no con el extraño.
Lo habitual en África es que la hospitalidad fuera la norma. En Noruega vivi episodios de hospitalidad, pero no como regla general.
El mundo que las noticias nunca muestran
“¿Es peligroso el mundo?”
Consumimos cada día una cantidad enorme de noticias sobre guerras, violencia, corrupción.
Si construyeras tu imagen del planeta únicamente a partir de los informativos, concluirías que vivimos en un lugar aterrador.
Mi experiencia fue radicalmente distinta.
Recibí miles de actos de ayuda de desconocidos. Me invitaron a casas. Me dieron comida. Me ayudaron cuando estaba perdido. Me protegieron cuando estaba enfermo.
Eso no significa que no exista el peligro.
Existe.
Pero el mundo es mucho menos hostil y mucho más amable de lo que creemos. La noticia es la excepción. La bondad cotidiana rara vez ocupa titulares. Y por eso vivimos asustados por algo que es estadísticamente raro.
El verdadero viaje no es geográfico
Cuando terminó la charla, una chica se acercó con un libro ya usado, marcado con anotaciones.
“¿Sabes qué me pasó cuando leí esto?”
No espero respuesta cuando alguien empieza así.
“Dejé mi trabajo.”
Pausa.
“No fue por ti. Fue porque reconocí algo que llevaba meses negando. La bicicleta de tu libro no pedaleaba en mi cabeza. Yo pedaleaba en mi cabeza. Y me había olvidado de cómo hacerlo.”
Eso es lo que realmente entiendo ahora: cuando alguien pregunta cómo cruzar un desierto, muchas veces está preguntando cómo atravesar una crisis. Cuando alguien pregunta cuánto dinero hace falta para dar la vuelta al mundo, está preguntando cuánto necesita para empezar a vivir la vida que desea.
Y cuando alguien pregunta si el mundo es un lugar peligroso, tal vez lo que busca saber es si merece la pena confiar.
Después de tantos años viajando sigo creyendo que sí.
Que merece la pena.
Que merece la pena intentarlo.
Y que a veces, una pequeña librería llena de gente que reconoce su propia bicicleta en su cabeza, puede ser tan apasionante como cualquier frontera del mundo.
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Prometemos aventuras que dejan huella.
Paz y Bien,

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