En el artículo de Talkie, la IA que sólo tiene conocimiento hasta 1930, añadí un meta-análisis en donde analizaba lo escrito (los sesgos, las falacias, los atajos mentales para atraer al lector…)
Es una sección que no es nueva, lo hago en casi todos estos textos que tú lees en diagonal tan ricamente. Algunos trucos los hago a propósito, como el hecho de empezar siempre con anécdotas (y así anclar en tu cabeza el dato que impacta) para luego tratar de explicar el sistema… aunque siempre hay más fallas que trato de descubrir y desglosar.
¿Y para qué me sirve conocer los sesgos con los que yo misma escribo?
En principio, para ayudarme a pensar mejor. Me recuerdo que todo este circo de Substack lo monté “por el pensamiento crítico”.
Pero
Léete este artículo de mi amigo Sergio Parra, que ha sido el germen del que estás leyendo ahora.
Decía que ese pensamiento crítico que Sergio disecciona tan bien en ese y otros artículos es, en realidad, un mito. Para tu lectura diagonal, mi resumen de su texto es que somos esclavos de nuestra biología y del entorno que nos moldea. Y eso significa que es imposible llegar a la pureza en nuestros argumentos.
Pero como la (sesgada) opinión de mi amigo sapienciólogo sí me importa, pues me ha dejado pensando en si eliminar o no el dichoso meta-análisis. Definitivamente no quiero eliminarlo. Así que me concederé una defensa provisional: su señoría, no lo hago para alcanzar la verdad, sino para mapear mi propia subjetividad. Que lo continuaré haciendo en futuros textos porque así es como dejaré de ser una analfabeta de mi propio autoengaño.
O eso creo.
Entonces, como sujeto que sabe que se autoengaña, ¿quién soy yo?
Construí todo el universo Experimentando (ensayos, fotografía, poemas…) en base a esta pregunta y me doy cuenta que ser uno mismo es, en realidad, el mayor de los sesgos. Todo lo demás (opiniones, gustos, certezas, heridas, manías, lecturas) viene montado encima.
Repito. Lo del meta-análisis no lo uso, ni lo usaré, para demostrar que soy objetiva. Lo haré para dejar rastro de mi subjetividad, para hacerme consciente de mis propios límites.
Oh! Ahora que ya acaba esta especie de manifiesto editorial me doy cuenta de que
estoy atrapada en mi propia red neuronal
Espera. ¿Podría usar otra red neuronal que me ayude a salir de esta jaula? ¿Quién soy cuando la máquina piensa por mí?
To be continued…
“El pensamiento crítico no existe, lo que existe son sistemas para someter críticamente lo que estás opinando y deben estar fuera de la cabeza: protocolos, ciencia, gente intentando desmontar lo que dices, checklists…” Parra dixit.1
P.D. He usado a Sergio al inicio como argumento de autoridad invertido. Lo menciono sin contextualizarlo bien para destruir mi propia premisa inicial (que el pensamiento crítico es posible). Y encima lo hago a base de cherry picking, cogiendo sólo lo que me interesa. Dejo más contexto para el final, cuando ya me sirve mejor como cierre. Va, que acabo con el bucle, porque hoy pienso esto pero, querida persona que lee en diagonal, mañana déjame que te convenza de lo contrario.

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