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No hay ninguna decisión que podamos tomar, que no venga con algún tipo de equilibrio o sacrificio.
Simon Sinek
Ayer, 16 de la tarde.
Voy pensando en apagar, tengo que ir a por los niños al cole.
Se me ocurre la grandiosa idea de abrir el WhatsApp (el de trabajo) por última vez.
Una frase cortita, pero puñetera.
Y en teoría solo es una pregunta, una petición sencilla y rápida que, si hubiera confianza, iría con un “anda porfi” detrás.
Pero no es rápida ni sencilla, y lo sé de sobra.
Quien lo pregunta espera un “sí, claro” casi automático. Casi como si fuera mi obligación.
Hubo una época en la que no sabía decir que no, me costaba muchísimo. Ya no por miedo al cliente, sino por esa vocecita de nuestra amiga la impostora que dice que “si no respondo, puedo perder el cliente).
Y claro, cuando te llega ese mensaje de “para mañana”, todo eso se mezcla: las ganas de cumplir, el miedo a perder el cliente, la necesidad de validación, y la idea absurda de que si trabajas más, vales más.
Pero no. Ninguna de estas cosas define nuestra profesionalidad.
Ser profesional no es hacerlo todo rápido, no es estar siempre disponible y no es decir a todo que sí sin condiciones.
Creo que es más valioso saber poner límites, saber cuándo algo no es razonable, y, sobre todo, saber decirlo sin miedo y con seguridad.
Así que si hoy has recibido un mensaje tipo “para mañana”, respira hondo, mira tu agenda y pregúntate si realmente puedes hacerlo para mañana, y qué tareas debes postergar para que eso pueda cumplirse.
Y si la respuesta es que no, tenlo claro: tienes derecho a decirlo.
Puedes decir que no, proponer otra fecha, valorar si eso es urgente… o si solo es urgente para alguien que no supo planificarse.
La falta de planificación de tu cliente no es tu urgencia.
Porque muchas (no me mojo a decir el 100%) de las veces de estas situaciones son tareas que el cliente no supo preveer, planificar u organizar.
¿Qué contestar que no sea un “pues va a ser que no”?
“Por los plazos en los que estamos, no puedo comprometerme a tenerlo listo para mañana, pero el jueves a primera hora sí puedo tenerlo preparado. ¿Te encaja?”
“Esto no estaba dentro de la planificación y no tengo margen ahora mismo para asumirlo. Si te parece, lo podemos incluir en el siguiente bloque de tareas.”
Ningún cliente te va a odiar por esto. Si acaso, quizá te respete (y a tu tiempo) aún más.
Y si no lo hace, ya sabes, ¿no? Red flag 🚩
Un plan B que yo he usado a veces cuando considero que hay cierta urgencia es rodearme de compañeros que me salvan el culo, literalmente.
Y es que se nos olvida que no estamos solas.
Oye Patry, me piden esto para mañana y no puedo, ¿tú puedes?
Y Patry tira del carro.
Eso sí: que el cliente tenga claro que esto ha tenido un coste extra, que no somos el genio de la lámpara al que pides y se te concede.
Así que sí, te pueden pedir cosas para mañana. Pero eso no significa que tengas que aceptarlo.
Y si alguna vez te bloqueas, te agobias, o simplemente te dan ganas de tirar el portátil por la ventana… nos tienes a nosotras. Con café, con memes, con ideas. Pero sobre todo, con empatía.
Porque ya está bien de hacer malabares en silencio. No somos Amazon Prime.
La próxima vez que te pregunten “¿puedes hacer esto para mañana?”, recuerda este email.
Y decide la respuesta tras, al menos, contar hasta 10.
Nos leemos pronto,
Esther
Dudar es de guapas
Piensa en esa persona que no entiendes cómo puede vivir así, esa persona que no para de liarla, de meter la pata y de cometer errores, pero, aun así (milagros de vivir en sociedad) sigue con vida.
Pues en algún momento ChatGPT le ha dicho: “¡Qué buena idea!”, “Estupendo análisis”, “¡Qué creatividad tienes!”, y otro sinfín de halagos a sus muchas capacidades.
Pero no nos engañemos que a todos nos gusta que nos reconozcan los logros, incluso quienes llevan la humildad por bandera tienden a inclinarse por argumentos que les hacen parecer mejores.
No somos inmunes al peloteo.
Por eso, a la hora de pedirle a una IA una respuesta y entablar un diálogo para crear contenido o conseguir que nos haga caso, es muy interesante adoptar determinados puntos de vista.
Superemos eso de “Dime ...”, “Analiza ...”, y vamos a sacarle provecho a la herramienta mientras eliminamos la vanidad de la ecuación. Pongo ejemplos:
Dame 3 puntos de vista diferentes para analizar la siguiente cuestión (y aquí añadimos el texto o documento a considerar).
Repasa las preguntas que te he hecho sobre el tema que estamos tratando y haz otras cinco preguntas que sean diferentes.
Contradice mi argumento sobre este tema, señala los puntos débiles y me haces una tabla comparativa.
Incluso teniendo razón podemos afinar los argumentos y considerar opciones consiguiendo un mejor trabajo y dejando claro nuestra inteligencia, belleza y humildad, porque si quieres puedes, porque eres una persona vitamina y persona glutamato y te mereces que te cante la de Ojos Verdes en latín medieval.
PD: con ChatGPT 5 el nivel de peloteo ha bajado, pero no olvides que lo llamamos inteligencia artificial por inercia y marketing, pero no es inteligente.
Rubén.
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¡Nos leemos la próxima semana!
Esther
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