¡Hola Friki! Esta semana he estado buscando un nuevo destino para parte del capital que recuperé en una venta.
No quería sustituir automáticamente una posición ganadora por la siguiente historia popular del mercado. Por eso he vuelto a bucear en el sector tecnológico y he revisado Nokia, AMD, Microsoft, Netflix y Tesla.
Después de analizar sus resultados, expectativas, valoración y generación de caja, he decidido descartar una de ellas, mantener otras dos en vigilancia y abrir dos nuevas posiciones este mismo lunes.
Una de esas compras puede parecer contradictoria con mi prudencia reciente sobre los semiconductores. En este post explicaré por qué no lo es, cuánto capital invertiré y qué tendría que ocurrir después de resultados para ampliar las posiciones.
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La semana pasada expliqué por qué había recuperado el capital inicial de Micron a un 150% de rentabilidad y aprovecharía posibles rebotes para seguir reduciendo parte de la posición.
No lo hice porque el negocio se hubiera deteriorado. La demanda de memoria continúa siendo extraordinaria y la inteligencia artificial seguirá necesitando cantidades crecientes de DRAM y HBM.
El problema estaba en las expectativas.
La tesis se había convertido en una de las historias más conocidas del mercado. Los analistas elevaban continuamente sus estimaciones y las acciones comenzaban a reaccionar peor incluso cuando las noticias seguían siendo positivas.
Después de una rentabilidad extraordinaria, la relación entre el potencial restante y el riesgo ya no era la misma que cuando entré. Por eso preferí recuperar capital, reducir volatilidad y conservar liquidez para otras oportunidades.
La pregunta ahora es evidente:
Después de recoger beneficios en uno de los grandes ganadores de la inteligencia artificial, dónde merece la pena reinvertir ese dinero?
La respuesta no tiene por qué ser inmediata. El efectivo también es una posición y no quiero sustituir el capital automáticamente por otra empresa popular. Primero necesito comparar dónde existe actualmente una mejor combinación de crecimiento, expectativas, valoración y riesgo.
Durante la primera parte del ciclo, cualquier aumento del CAPEX relacionado con inteligencia artificial era interpretado como una noticia positiva.
Más inversión significaba más centros de datos, más chips, más capacidad y, aparentemente, más ingresos futuros.
Pero construir toda esa infraestructura cuesta cantidades enormes de dinero. No basta con comprar procesadores. También se necesita memoria, redes, refrigeración, edificios y electricidad.
Por eso el mercado ha empezado a formular una pregunta diferente:
Cuándo se convertirá todo ese gasto en beneficios y flujo de caja?
Los inversores ya no quieren saber únicamente cuánto dinero invertirán Microsoft, Alphabet, Meta o Amazon. También quieren saber qué retorno obtendrán, cuánto presionará el gasto a sus márgenes y cuánto tiempo necesitarán para recuperar la inversión.
Esto no significa que la inteligencia artificial haya dejado de ser una oportunidad estructural. Sigo creyendo que transformará industrias enteras y que la tecnología seguirá siendo uno de los principales motores de crecimiento durante la próxima década.
Lo que cuestiono es que todas las compañías vinculadas a esa tendencia ofrezcan hoy una buena oportunidad para los próximos meses. La inteligencia artificial puede seguir avanzando mientras algunas de sus grandes beneficiadas corrigen. Por eso ya no basta con preguntar qué empresas crecerán. Hay analizar cuánto de ese crecimiento está incorporado en el precio y cuáles todavía pueden sorprender al mercado.
Los elevados precios de chips, memoria y equipamiento están beneficiando a los proveedores, pero también encarecen la infraestructura que construyen Microsoft, Alphabet, Meta y el resto de los grandes grupos tecnológicos.
La misma escasez que eleva los márgenes de una compañía puede reducir la rentabilidad de su cliente.
Una empresa fabrica la infraestructura. Otra la financia. Otra la alquila. Y otra intenta monetizarla mediante productos y servicios.
La próxima oportunidad no tiene por qué estar en la compañía que más crezca, sino en aquella donde el mercado todavía infravalore un cambio concreto o donde las expectativas hayan empeorado más rápido que el negocio.
Ese es el filtro que he utilizado para la cartera táctica: una tesis que continúe mejorando, un catalizador cercano, una valoración con recorrido y una forma clara de construir e invalidar la posición.
🔒A continuación explico qué compañías he descartado, cuáles seguiré vigilando y las dos nuevas posiciones que abriré en la cartera este mismo lunes.

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