Reconocimientos

Este libro me tom� cuatro veces el tiempo que esperaba para escribirlo, y durante mucho tiempo sent�a como si un piano estuviese suspendido sobre mi cabeza a cada lugar al que iba. Sin la ayuda de mucha gente, no habr�a podido completarlo y seguir cuerdo.

Andy Oram, mi editor en O'Reilly fue el sue�o de todo escritor. Aparte de conocer el tema �ntimamente (al sugerir muchos de ellos), tiene el raro don de saber lo que se intenta decir y ayudar a encontrar la manera correcta de decirlo. Ha sido un honor trabajar con �l. Gracias tambien a Chuck Toporek por pasarle esta propuesta a Andy Right desde el principio.

Brian Fritzpatrick revis� casi todo el material mientras lo escrib�a, lo que no s�lo hizo el libro mejor, sino que me mantuvo escribiendo cuando quer�a estar en cualquier lugar menos frente a un ordenador. Ben Collins-Sussman y Hike Pilato tambi�n revisaban de vez en cuando el progreso y siempre se contentaban con discutir, algunas veces en profundidad, cualquier tema que intentaba cubrir esa semana. Tambi�n se daban cuenta cuando reduc�a la marcha y gentilmente me rega�aban cuando era necesario. Gracias tios.

Biela Coleman estaba escribiendo su tesis al mismo tiempo que yo escrib�a este libro. Ella sabe lo que significa sentarse cada d�a a escribir, d�ndome un ejemplo de inspiraci�n as� como un o�do amigo. Tambi�n tiene una fascinante vista antropol�gica del movimiento del Software Libre, d�ndome ideas y referencias que podr�a utilizar en el libro. Alex Golub—otro antrop�logo con un pie en el mundo del software libre—fue un apoyo excepcional que me ayud� inmensamente.

Micah Anderson de alguna manera nunca pareci� oprimido por su propio trabajo de escritor, el cual me inspiraba de una forma enfermiza y envidiable, pero siempre estuvo listo con su amistad, conversaci�n y (al menos en una ocasi�n) soporte t�cnico. �Gracias Micah!

Jon Trowbridge y Sander Striker tambi�n me dieron �nimo y ayuda concreta, su amplia experiencia en Software Libre me proveyeron de material que no hubiese podido obtener por ninguna otra v�a.

Debo agradecer, tambi�n, a Greg Stein no s�lo por su amistad y disposici�n, sino por mostrar en el proyecto subversion cuan importante es la revisi�n del c�digo en la construcci�n de una comunidad de programadores. Gracias tambi�n a Brian Behlendorf, quien t�cticamente sembr� en nuestras cabezas la importancia de las discusiones p�blicas; Es mi esperanza que este principio se refleje a lo largo de este libro.

Gracias a Benjamin "Mako" Hill y Seth Schoen, por varias conversaciones sobre el software libre y su pol�tica; a Zack Urlocker y Louis Suarez-Potts por tomar tiempo de sus apretadas agendas para ser entrevistados; a Shane en la lista Slashcode por permitir que su art�culo pudiera ser citado; y para Haggen So por su gran ayuda en la comparaci�n de hostings enlatados.

Gracias a Alla Dekhtyar, Polina, y Sonya por su aliento incansable y paciente. Estoy muy contento de que ya no voy a tener que terminar (o m�s bien, tratar, sin �xito hasta el final) nuestras noches temprano para volver a casa y trabajar en "El Libro".

Gracias a Jack Repenning por la amistad, la conversaci�n, y una obstinada negativa a no aceptar jam�s un an�lisis f�cil malo cuando uno m�s dif�cil y correcto est� disponible. Espero que algo de su larga experiencia tanto en el desarrollo de software como en la industria del software haya contagiado a este libro.

CollabNet fue excepcionalmente generosa al permitirme un horario flexible para escribir, y no se quej� cuando llev� mucho m�s tiempo de lo previsto. No s� todas las complejidades de c�mo llega la gesti�n a este tipo de decisiones, pero sospecho que Sandhya Klute, y m�s tarde Mahesh Murthy, tuvieron algo que ver con ello—mi agradecimiento a las dos.

Todo el equipo de desarrollo de Subversion ha sido una inspiraci�n por los �ltimos cinco a�os, y gran parte de lo que hay en este libro lo he aprendido al trabajar con ellos. No doy las gracias a todos ellos por su nombre aqu�, porque son demasiados, pero yo imploro que cualquier lector que se encuentre con un committer de Subversion que le compre inmediatamente a ese committer la bebida de su elecci�n—Yo sin duda planeo hacerlo.

Muchas veces despotricaba a Rachel Scollon sobre el estado de la obra; ella siempre estaba dispuesta a escuchar, y de alguna manera se las arregl� para hacer que los problemas parecieran m�s peque�os que antes de que habl�ramos. Eso ayud� mucho—gracias.

Gracias (de nuevo) a Noel Taylor, que seguramente se habr� preguntado por qu� quer�a escribir otro libro teniendo en cuenta lo mucho que me quej� la �ltima vez, pero cuya amistad y el liderazgo de Golos� ayud� a mantener la m�sica y el buen compa�erismo en mi vida, incluso en los momentos m�s intensos. Gracias tambi�n a Mateo Dean y Dorothea Samtleben, amigos y sufridos compa�eros musicales, que eran muy comprensivos como mis excusas para no practicar apilado. Megan Jennings era constantemente un apoyo, y se mostraba interesada en el tema a pesar de que no estaba familiarizada con �l, un gran t�nico para un escritor inseguro. Gracias, amigo!

Yo ten�a cuatro revisores expertos y diligentes para este libro: Yoav Shapira, Andrew Stellman, Davanum Srinivas, y Ben Hyde. Si yo hubiera sido capaz de incorporar la totalidad de sus excelentes sugerencias, esto ser�a un libro mejor. As� las cosas, la falta de tiempo me obligaron a escoger y elegir, pero las mejoras son a�n significativas. Los errores que quedan son de mi entera responsabilidad.

Mis padres, Frances y Henry, fueron un apoyo maravilloso, como siempre, y como este libro es menos t�cnico que el anterior, espero que lo encuentren un tanto m�s legible.

Por �ltimo, me gustar�a dar las gracias a los dedicados, Karen Underhill y Jim Blandy. La amistad y la comprensi�n de Karen han significado todo para m�, no s�lo durante la escritura de este libro, sino durante los �ltimos siete a�os. Yo simplemente no habr�a terminado sin su ayuda. Lo mismo sucede con Jim, un verdadero amigo y pirata de un pirata inform�tico, el primero que me ense�� sobre el software libre, tanto como un p�jaro puede ense�ar a un avi�n a volar.