¡Hola queridxs! Bienvenidos a Anuario Musical, tu newsletter sobre música y todo lo que no es música para leer tranquilamente mientras eres testigo de cómo se descompone el PSOE. Volvemos un mes más a lo nuestro, a recomendar canciones, a quejarnos y a compartir algunos pensamientos sobre la industria que tanto queremos y odiamos a partes iguales.
No sé en otras ciudades, pero en Barcelona el evento de este mes ha sido la doble fecha de Bad Bunny en el Estadi Olimpic. 500.000 personas que se dice pronto, pero no queremos centrarnos en eso, todo lo que se tenía que decir de Benito Antonio ya se dijo en una newsletter anterior. Queremos centrarnos en algo que llegó al mail de la gente que había comprado una entrada:
Básicamente, tienes que gestionar CON UNA EMPRESA aparcar en los alrededores del estadio para asistir a un concierto gestionado POR ESA EMPRESA, a la que la ciudad de Barcelona le ha cerrado el tráfico. Hablábamos hace no mucho del modelo de Collboni respecto a la música en directo, pues más claro que esto a nosotros no se nos ocurre. Puedes cerrar la vía pública y que Ticketmaster (A.K.A. el diablo) se lleve dinero y eso está perfecto, pero monta una sala de conciertos en la ciudad a ver cuántas facilidades te ponen. Te cortan la calle sí, pero para mandarte 15 lecheras como te pases medio decibelio de lo establecido.
Ya para acabar, nos molestas especialmente que el dinero se lo lleve Ticketmaster, una empresa que pertenece a Live Nation, acusada de ejercer un monopolio que les permite poner los precios que quieran a las entradas y poner condiciones más ventajosas para los locales que ellos controlan. Si queréis saber más sobre el tema, os dejamos a continuación un video que resume el problema que supone Live Nation y sus empresas:
LIAR, LIAR - THE CASTAWAYS
Tengo la sensación de que, durante el otoño y el invierno, en Barcelona, se nos olvida por completo el tema de la crisis climática y luego llega el calor como una bofetada de actualidad. Entonces es cuando empiezan las noticias sobre si el agua está más caliente que la sopa que prepara tu madre y si ya hemos superado la barrera de 1,5 °C. Igualmente, hay algo obsceno en escuchar hablar de “transición ecológica” a señores que vuelan más en un mes que tú en toda tu vida, que firman acuerdos climáticos con la misma mano con la que aprueban macroproyectos que convierten el planeta en un radiador industrial. Que tienen sueños húmedos con centros de datos.
Liar, Liar suena a eso: a una época gobernada por máquinas de humo profesionales, por vendedores de crecepelos mágicos con sonrisa de telediario. Nos dicen que compremos eco mientras los ríos bajan convertidos en caldo químico. Qué mala la fast fashion, pero qué bueno, Amancio. El sistema político actual se siente como un gaslighting colectivo: incendios históricos, temperaturas infernales en mayo, sequías que parten pueblos enteros por la mitad y, aun así, nadie toma medidas drásticas (estamos en tiempos drásticos). Liar, Liar. Mentiroso, mentiroso. Pronto no quedará oxígeno suficiente para sostener tantas mentiras ardiendo a la vez.
FACE THE TYRANT - TYRANN
A veces pienso que hemos romantizado demasiado la idea de la corrupción política; la convertimos en meme, en cinismo pop, en “todos roban”, en “joder M.Rajoy qué gracioso qué mal hablaba el tío”, como si eso anestesiara el hecho de que nos están saqueando el presente y el futuro (y, por qué no, el pasado). Quiero decir, todo pasa, pero al mismo tiempo poco pasa; es una más en una cadena de ministros p*teros, ultracatólicos e iniciales. Se escuchan ecos de renovación, pero temo que lo que viene en formato de ultrafascismo es peor, mucho peor, el horror, que diría Kurtz.
Face the Tyrant no suena a revolución limpia ni a épica de camiseta del Che comprada en el Bershka; suena a dientes apretados, a asumir que vivimos gobernadas por gente que jamás sufrirá las consecuencias de sus decisiones. Los tiranos modernos no llevan corona, aunque casi; llevan consejos de administración, tertulias y gobiernos mundiales con ínfulas de tech-tiranías encubiertas. Y mientras tanto nosotras, pagando alquileres absurdos y viendo cómo los responsables siguen dimitiendo únicamente cuando les pillan. No cuando destruyen algo; solo cuando queda feo en portada.
JACK-ASS - BECK
Es una lástima, pero hay mucha gente que es incapaz de escuchar un disco de principio a fin. Con los formatos físicos aún estás medio obligado a seguir ese orden, pero con las plataformas eso de empezar en la canción uno y acabar en la doce o la que sea se ha perdido. Hasta el punto que sacar discos que cuenten una historia y estén pensados para escucharse así es cada vez más raro y casi una declaración de intenciones por parte del artista. Pero aun con todo, con la capacidad de atención reducida a escombros y las listas de Spotify, siempre hay algún disco que te engancha desde la primera canción hasta la última. Para mí, uno de ellos es Odelay de Beck.
Es el Beck que más me gusta y me interesa, un exponente de todo eso de quitarle la seriedad y el almidón al folk (lo que se llamó anti-folk) y jugar con él y con cualquier cacharro que tuviera a mano para hacer música. Pero a la vez, se nota claramente el blues, el country, el propio folk, el rock garajero y el grunge en cada una de las pistas. Hay muchos discos de Beck que también tienen mucho de esto y son muy disfrutables, no voy a ser yo el que desprecie Midnite Vultures y Mellow Gold, pero me parecen menos redondos en conjunto que Odelay. Además, el Beck de los 90 era el más chalado también, cosa que también me gusta. Especialmente en esta entrevista, donde responde a una pregunta lanzando un zapato, un máquina.
MILLION DOLAR BABY - CECILIO G., MARVIN CRUZ
Hablar de Cecilio G es hablar de uno de los referentes del trap en español, de esa primera etapa primigenia antes de que se extendiera el concepto “urbano” y la música de estos pioneros rulara por Bandcamps de nombre impronunciable. Pero también es hablar de una persona con una vida dura, con problemas de diversa índole, entradas en prisión y altercados de todo tipo. Y las dos cosas forman parte del fenómeno Cecilio G, pero también forman parte de la persona Juan Cecilia Ruiz. Y llevar todo eso tiene que ser tremendamente complicado.
Ahora, Cecilio G después de uno de esos periodos en la cárcel está volviendo a dar conciertos, y pude asistir a uno de ellos. Y siendo sinceros, el concierto no estuvo bien. Por no hacer sangre, lo que vi fue a un chaval intentando recuperar el ritmo después de un parón, y aunque sigue siendo un showman, todo lo demás lo tiene realmente oxidado. Pero para mí, esa crudeza de una persona intentando recuperar lo que sabía hacer, me ha recordado otra cosa a la que estoy enganchado a este momento: la vuelta de Bam Margera al skate.
Para el que no lo conozca, Bam Margera era un skater de cuando yo era un chaval joven al que le gustaba patinar. Ni se me daba bien ni duró mucho, pero si me gustaba ver a las estrellas como Margera, Rodney Mullen y demás haciendo trucos en esos videos tan de los 90. Luego se hizo más famoso aún al convertirse en miembro de Jackass y luego acabó igual que Cecilio, con problemas de adicciones y de diversa índole que lo apartaron del foco. Pero ahora, igual que Cecilio G, está volviendo a patinar, intentando recuperar lo que sabía hacer. Y me pareció bonito como esa gente con situaciones jodidas de repente ponen todo lo que tienen en volver a lo que les gustaba, o lo que les hacía felices o llámalo como quieras. Y he elegido esta canción, Million Dollar Baby, por la crudeza de la misma, por como la usa para hacer un repaso de su vida y dejar claro su visión de lo que es su música y la música en general. Ahora, que ya han pasado años desde que hizo está canción, tiene que ser duro enfrentarse a tal repaso de tu vida, igual que tiene que ser duro para Bam Margera ver sus videos antiguos.
Para finalizar, nos gustaría recomendar una cosa, como egarense que es el 50% de esta newsletter. Aquí ya hemos hablado alguna vez de los conciertos de fiesta mayor, y hace poco se han anunciado algunos artistas que tocarán en el Espai Vapor, uno de los espacios de música en directo más interesantes de la fiesta mayor de la ciudad de C.Navarro, Terrassa. Dejamos aquí el cartel, por si os queréis pasar.
Como siempre, dejamos la playlist del Anuario, nuestros perfiles de redes y os emplazamos a la siguiente newsletter. El mes que viene volvemos con más música y más de lo que no es música, un abrazo y hasta la próxima.
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