¡Hola queridxs! De nuevo, llega directa a vuestros buzones Anuario Musical, la newsletter sobre música y todo lo demás para iluminar los días más sombríos.
Abril ha sido un mes, digamos por ser suaves, COMPLICADILLO. El sumo pontífice se ha reunido con el CEO de la empresa para la que trabajaba, durante unas horas toda España y Portugal se quedaron sin luz y tuvimos que hacer cosas tan increíbles como hablar con los vecinos o escuchar la radio. Por resumir, un cirio todo, vamos.
Apagones ha habido en todas partes, pero hay uno en especial que a nivel musical tuvo su importancia, y es el que ocurrió en la ciudad de Nueva York un caluroso mes de julio de 1977. Ese rayo que impactó en una subestación eléctrica y dejó a la ciudad a oscuras fue clave en el desarrollo del hip hop tal como lo conocemos.
Nueva York en los 70 era una ciudad inmersa en una crisis económica brutal, con una cantidad nada desdeñable de jóvenes ociosos en las calles, ya que habían recortado los programas públicos de juventud. El hip hop estaba en el ambiente, Cool Herc ya había pinchado en aquella primera fiesta fundacional del género en 1973 y había interesados en esos nuevos ritmos, pero en ese contexto de precariedad los chavales tenían muy complicado pagarse unos platos y unos altavoces porque eran muy caros.
¿Cómo ayudó el apagón al desarrollo del hip hop? Pues muy fácil: si no tienes pasta para pagarte el equipo, lo robas. La situación en los barrios más pobres de Nueva York era tan tensa que el apagón después de 11 días de ola de calor provocó una serie de disturbios y saqueos que todos esos chavales aprovecharon bien. Y se llevaron de las tiendas los platos, las mesas de mezclas y los altavoces que después utilizaron para hacer música.
La importancia de esto la tienen clara hasta los propios protagonistas, como Rahiem de Grandmaster Flash and the Furious Five, que en un artículo de Rolling Stone decía (está traducido de aquella manera, no me odiéis):
“El apagón de 1977 ayudó a la aparición de multitud de practicantes de hip hop amateurs, ya que antes de eso la mayoría de aspirantes a DJ no tenían dos platos y una mesa o altavoces. Entonces, cuando pasó el apagón, parece que todo el mundo tuvo la misma idea al mismo tiempo. Y cuando las luces volvieron a Nueva York, todo el mundo tenía equipo de DJ.”
LA SELECCIÓN DE ANE GUERRA
GHOST - LACHRYMA
Mirad, no sé cómo explicaros esto, así que me remonto años atrás. De adolescente era gótica; muy gótica. La sobrina de Drácula. Ese era mi objetivo. Todo lo que no era lo más dark me parecía de posers chungos, los emos me daban vergüenza ajena y tenía que seguir un código muy estricto de cómo vestir y qué escuchar dictado por mí misma; en fin, una imbécil redicha (como todos los teens de los 2000s en una subcultura, por otra parte) que ahora me provoca mucha ternura. Si esa Ane hubiera visto a esta Ane escuchando lo nuevo de Ghost le habría escupido en un ojo, pero mi nuevo lore es abrazar el cringe como si fuera Venom y yo Spiderman en un día de bajona. Hay que dejarse de tonterías y volcarse absolutamente en esas partes de nosotras mismas que ocultamos al público; se acabó, es 2025, el mundo se acaba, el país se apaga, sube el volumen a lo que sea que estés escuchando. DA LO MISMO.
Skeletá, el nuevo disco de Ghost, toca todas las teclas que me hacen sonreír irónica y no irónicamente (metal para civiles, melodías pegadizas, vampiros, referencias Burtonianas, letras facilonas, títulos complicados) y me revuelco en él como un cerdito en un barrizal. Es mi safe space, es mi nuevo Papa. Fumata blanca. Habemus disco en repeat hasta el empacho.
POOBAH - LET ME IN
Este mes se siente un poco como una fiesta infantil de cumpleaños en la que la chavalada empieza a mezclar Fanta con Coca-Cola y chorizo con chocolate en plan rave chunga y en la que todo el mundo acaba potando. ¿Estoy decidida a que me odiéis? No, es que esta es la sopa que es mi cerebro.
Porque si mi lore está en rebozarme en mi propia inmundicia, también está en afinar mis gustos más selectos y no veo contradicciones en esto. Por esto, Poobah y Enjoy What You Have, una gema psicodélica de 1972 de la banda de Ohio. Creo que tenemos que acordarnos de disfrutar de lo que tenemos cada día, de mirar el lado bonito de las cosas, que hay mucho, entre toda esta maraña de confusión y eventos sin precedentes. No es fácil, pero esta canción, mirar un poco por la ventana, agradecer que tenemos este viaje y que todo pasa, ayuda.
LA SELECCIÓN DE C.NAVARRO
GETTIN’GONE- ERNST FEAT SNOOP DOGG
Hay cosas que no puedo esconder: me encantan las versiones y me encantan las colaboraciones entre artistas, cuanto más raras mejor. Y esta es una de ellas, aunque tiene un poco de truco.
Si estas ajeno a la movida, que este señor de Tennessee tenga una canción con Snoop Dogg pues es chocante porque al final son dos géneros que a priori no los relacionas. Pero os pongo en contexto: ERNEST es un cantante de country pero de este grupo de cantantes que retuerce el género como quiere y si quiere meterle rap le mete rap y si quiere ser más clásico pues lo hace más clásico. De hecho, él mismo ha dicho alguna vez que de joven era muy fan del rap, así que con esta información ya no parece tan extraño que se haya marcado este temazo con el bueno de Snoop Dogg.
Y quiero remarcar la presencia de Snoop Dogg en esta canción porque es un gran ejemplo de una cosa que me fascina. Los artistas que tienen una carrera tan larga y prolífica que les da igual todo y empiezas a verlos en cosas locas. Y lo entiendo, cuando ya lo has hecho todo y lo has petado lo más grande, ya haces las cosas por dos motivos: por dinero o por las risas. Y con la cantidad de dinero que debe tener, yo creo que las cosas en las que se ha metido en los últimos años son todas por las risas, la verdad.
PEOPLE=SHIT - SLIPKNOT
Tengo otra faceta en el mundo de la creación de contenido además de esta newsletter, tengo un podcast y el otro día generé una pequeña polémica. En un corte que subí a redes afirmé que el nu metal no había molado nunca, y que ahora había una especie de nostalgia que nos quería vender que aquella música fue increíble. Y por ahí sí que no paso, no me vais a convencer de la calidad musical de unos grupos que suenan a la banda sonora de Freddy contra Jason. Es como que la línea de tiempo de la nostalgia ha avanzado de los 90 hacia el siguiente paso que son los 2000 y de verdad, poca cosa buena había ahí. Entonces, mientras esa gente sigue insultándome y decidiendo si Slipknot es nu metal o no, un debate en el que por lo visto llevan desde el mismo año 2000, voy a traer algo de nu metal que sí me gusta.
Creo que ver a Slipknot fue el motivo por el que por primera vez pisé un festival, ese espacio tan querido y odiado por toda la gente enamorada de la música. Y seguramente ese concierto ha determinado mi pasión por ver música en directo, por el metal y por la música en general. Y aunque ahora no me meto en el cansancio que supone un festival ni loco y que niego la capacidad de molar del nu metal, guardo muy buenos recuerdos de mi primer festival, al que fui para ver People=Shit en directo.
CODA
Y hasta aquí el Anuario Musical de abril, ¿Qué clases de calamidad nos deparara el futuro? Pues no tenemos ni idea, pero por si acaso ya tenemos canciones seleccionadas para una invasión extraterrestre, la Tercera Guerra Mundial y una catástrofe de índole climática.
Como siempre, dejamos la playlist del Anuario, nuestros perfiles de redes y agradecemos la lectura y el apoyo a este pedacito de nuestros gustos musicales. Y si vuelve a haber un apagón (Dios no lo quiera) y tenéis que socializar con vuestros vecinos, podéis contarles que hay unos chavales en internet que tienen una newsletter bastante apañada. Un saludo y nos vemos en el siguiente Anuario Musical.

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