Había entrado en muchas ocasiones por esa misma puerta. Pero claro, siempre como cliente en busca de mi próxima lectura. Esa tarde tenía un extraño, pero bonito reto por delante: ser librero por un día. Me habían dejado acompañarlos en la tienda y poder interactuar con los lectores que acudieran y si estos compraban Acordes para un crimen, se lo llevaban dedicado. No me atreví a pedir un delantal corporativo para ir igual que los compañeros, pero sí confeccioné esta acreditación casera para meterme en el papel:
A las 17:30 en verano en Málaga apetece poco salir de casa, pero media hora más tarde comenzó a entrar ya un flujo de personas que no se detendría ya hasta poco antes del cierre, así que manos a la obra…
Tuve el placer de charlar con muchísimos lectores y, no sé qué conjura astral se produjo en ese lugar mágico que es siempre una librería, pero no paraba de hablar con personas a cuál más interesante.
Valgan como ejemplos los siguientes (reitero, solo como muestra, ya que no hubo conversaciones intrascendentes y este artículo pecaría de excesiva longitud):
Javier ha cumplido 70 años y ha completado su primer curso académico en Historia. Descubrió que le apasionaba y decidió convertirse en universitario. Me contó que su familia le apoyó desde el primer momento y, desde luego, deben estar orgullosos de tener tan cerca a un referente como él. Además, es un tipo célebre y carismático, ya que subí un vídeo a Instagram y varias personas comentaron con admiración que lo conocían.
Amelia lleva la experiencia de lectura más allá. Se bebe las novelas históricas y en sus viajes profundiza en esos lugares que su mente ha visitado entre páginas y que, por tanto, también recrea físicamente.
Un leve acento norteamericano delata a Leticia, que por su trabajo vive a caballo entre Málaga y Nueva York. Cuando vio la portada de Acordes para un crimen no se lo pensó y vio en el libro una señal, ya que se declaró enamorada de la ciudad norteamericana. Y, ojo, le arranqué que tenía en mente una novela, por lo que espero que la trasladé al papel dentro de no mucho tiempo…
Considero que muchos lectores empedernidos sentimos la necesidad en algún momento de escribir. Como otra lectora, Rocío, me confesó, muy acertadamente, es “terapéutico”. Ella escribe trazos de su vida y, como me descubrió, leer ciertas situaciones que te han ocurrido puede ayudar a analizarlas mejor, lo que es oro en paño para transitar por la vida.
También escribe mi antiguo compañero de trabajo Ramón, que me honró con su visita y me ha trasladado ya que se ha terminado el libro (lo ha hecho en poco más de un día) y, lo más importante, le ha enganchado y gustado mucho…
Otro subidón de alegría experimenté cuando vi entrar a mi amiga Ana Rocío, que se presentó por sorpresa y me inundó el alma de buenos sentimientos. Además, vino con su madre, a la que me encantó ver de nuevo, y de un sobrino adolescente muy pendiente de su abuela y que desprendía nobleza a raudales.
Y termino con Michelle, una canadiense que se llevó Acordes para un crimen en el avión que en unas horas partía hacia Montreal para seguir aprendiendo un español que, por otra parte, me pareció delicioso y muy logrado.
Alexis, otro lector y célebre abogado, me dio una clase magistral de capítulos muy desconocidos de la Historia y espero tomarme un café próximamente para seguir aprendiendo. Asimismo, un matrimonio se fue llevándose bajo el brazo el libro de una ex ministra junto al mío…
Una vivencia mágica, que hicieron posible los fantásticos profesionales de Casa del Libro (perdón por no ayudar como librero mucho…), que me trataron de forma exquisita y a los que les he cogido la palabra y amenazo con volver…
No me pude impregnar más de cultura, sabiduría, pasiones, ilusión y bondad de tantas personas que se reunieron en el lugar más bonito del mundo, una librería, y que me hacen confiar en que lo mejor de los seres humanos guíe, antes o después, este mundo, en ocasiones, empañado en la actualidad de bestias que deberían cambiar en sus manos sus sucias armas por, simplemente, un libro.
Gracias por leer. Y, por favor, no lo dejes para otro día… Corre a tu librería favorita a por Acordes para un crimen.
Pda: Tampoco te pierdas el pódcast CRIMEN Y NOVELA NEGRA (en Spotify, Youtube, Apple Podcast , Ivoox o en tu plataforma favorita). Viernes sí, viernes no, nuevo episodio.

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