Hoy tenemos WhatsApp, Instagram, aplicaciones para conocer gente y un recurso maravilloso cuando no nos atrevemos a decir demasiado: el like.
Pero imaginemos por un momento que nada de eso existe.
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Ni mensajes.
Ni redes sociales.
Ni perfiles que mirar antes de decidir si nos acercamos.
Entonces, ¿cómo se ligaba? ¿Cómo se conquistaba a alguien? ¿Cómo se hacía para dejar caer, más o menos discretamente, aquello de «oye, me interesas»?
O, dicho de otra manera:
¿Cómo se daba el primer paso?
Porque enamorarse no lo hemos inventado nosotros. Y buscar la manera de acercarnos a alguien que nos atrae, tampoco.
El arte lleva siglos observándonos
Preparando este tema he encontrado algo fascinante.
Obras de arte impresionantes, creadas a lo largo de siglos y milenios, que muestran cómo las personas se acercaban, se observaban, buscaban una oportunidad para encontrarse o intentaban averiguar si el interés era correspondido.
Y aquí empieza lo divertido.
Porque he encontrado formas de ligar y conquistar sorprendentemente originales. Algunas probablemente ni se nos ocurrirían hoy.
Pero también sucede justo lo contrario.
Hay gestos tan sencillos, tan evidentes, que cuando aparecen delante de nosotros uno piensa: ¿cómo no se me había ocurrido esto?
Y no quiero contaros cuáles son todavía.
Eso lo vamos a descubrir juntos en el Live.
Pero hay algo más.
Porque dar el primer paso es solo el principio.
Hay personas a las que les cuesta muchísimo lanzarse y otras que parecen haber nacido sabiendo hacerlo.
Pero imaginemos que lo consigues.
Conoces a alguien. Hay interés. Ha funcionado.
¿Y ahora qué?
Hoy tenemos mensajes, audios, likes, fotografías, conversaciones que pueden continuar durante todo el día...
Pero ¿qué ocurre cuando quitamos todo eso?
¿Cómo mantienes el interés de alguien?
¿Cómo buscas una segunda ocasión para encontraros?
¿Cómo haces avanzar una historia cuando no puedes recurrir al móvil cada vez que quieres hacerte presente?
Ahí el arte vuelve a darnos algunas respuestas.
Y algunas son mucho más ingeniosas de lo que imaginamos.
De aquí nace Arte y Amor
Todo esto me ha llevado a crear una nueva serie en La Clave del Arte: Arte y Amor.
Quiero que sea algo diferente.
El arte seguirá siendo nuestro punto de partida, por supuesto. Seguiremos mirando las obras con atención y hablando de todo aquello que nos permita comprenderlas.
Pero esta vez vamos a utilizarlas también para hablar de algo que conocemos muy bien: nosotros mismos y nuestra forma de relacionarnos.
Porque el arte lleva siglos hablando del amor.
De la atracción, del deseo, de los primeros encuentros, de los besos, de los celos, de los amores imposibles, de las esperas, de las conquistas, de las despedidas...
Y quiero que hablemos de todo eso como lo haríamos entre amigos.
Sin ponernos cursis.
Y sin convertirlo en una conferencia.
Porque Arte y Amor será una serie de Lives.
¡Suscríbete para no perderte el Live!
En cada encuentro me acompañará alguien con quien recorrer distintas obras alrededor de un mismo tema.
Conversaremos.
Nos sorprenderemos.
Seguramente no estaremos de acuerdo en todo.
Y eso es precisamente lo que quiero.
Porque vosotros también vais a formar parte de la conversación.
Empezamos por el principio
Para estrenar Arte y Amor, me acompañará , también compañera de Substack.
Y empezaremos, literalmente, por el principio:
¿Sabes dar el primer paso?
Vamos a descubrir cómo se ligaba, cómo se conquistaba y cómo se mantenía el interés cuando no existían mensajes, redes sociales ni aplicaciones.
Y os prometo que hay de todo.
Cosas que probablemente hoy no se nos ocurrirían.
Otras que quizá deberíamos recuperar.
Y algunas que demostrarán que, por muchos siglos que hayan pasado, en ciertas cosas no hemos cambiado tanto.
Pero Celeste y yo no queremos ser las únicas que hablemos.
Queremos escucharos.
Así que os propongo algo.
No son deberes. Ni tenéis que contar vuestra vida amorosa en público —podéis estar tranquilos—.
Simplemente quiero dejaros algunas preguntas para que vayáis entrando en la conversación.
Substackers, id pensando...
Si hoy tuvieras que dar el primer paso sin utilizar redes sociales ni el móvil, ¿qué harías?
Y aquí vale ser creativo. ¿Cómo conseguirías llamar la atención de alguien sin enviarle un mensaje?
¿Qué crees que sustituía antes a un mensaje, un audio o un like?
¿Cómo conseguías hacerte presente? ¿Cómo demostrabas interés? ¿Cómo lograbas que aquello no terminara después del primer encuentro?
¿Conoces alguna historia curiosa sobre cómo se ligaba antes de las redes sociales?
No tiene por qué ser tuya.
Puede ser algo que te hayan contado tus padres o tus abuelos. Una historia de unos amigos. Algo que hayas leído en una novela o visto en una película.
Preguntad.
Porque sospecho que aquí los Substackers de distintas generaciones vais a tener muchísimo que contaros.
Y hay otra cosa que me produce mucha curiosidad:
¿Conoces alguna forma de ligar o conquistar que antes fuera habitual y que hoy prácticamente haya desaparecido?
Quizá descubramos que hemos ganado muchísimo con la tecnología.
Pero también puede que hayamos dejado alguna buena idea por el camino.
Y termino con la pregunta que más me gusta.
Hoy podemos tantear el terreno desde una pantalla.
Un like.
Una reacción.
Un mensaje.
Esperar.
Ver qué sucede.
Es cómodo. Nos protege un poco.
Pero si quitamos la pantalla...
¿Te atreverías hoy a ligar como se hacía antes?
O, mejor todavía:
¿Cambiarías un like por algo un poco más valiente?
De eso vamos a hablar.
De arte, sí.
Pero también de cómo nos acercamos a los demás, de cómo conseguimos llamar su atención y de qué hacemos después para que un primer encuentro pueda convertirse en un segundo.
Y para descubrirlo tenemos siglos —y milenios— de arte por delante.
¿Te vienes a la conversación? Suscríbete y no te pierdas el próximo Live
Este jueves a las 20:00, y yo estrenamos Arte y Amor.
Venid a mirar, a escuchar, a sorprenderos y, sobre todo, venid con ganas de conversar.
Porque esta vez no queremos contaros solamente una historia.
Queremos escuchar también las vuestras.

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