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La vida y sus cosas · Sep 30, 2024

¿Cómo andas de reservas?

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Las relaciones funcionan cuando existen reservas.

Nunca se me había ocurrido ver las relaciones como sistemas, entendiendo que éstos son un conjunto de elementos interrelacionados entre sí para conseguir un objetivo conjunto o propósito final.

Uno de los sistemas más complejos que existen es el sistema digestivo, que se encarga de descomponer los alimentos y líquidos que ingerimos en sustancias que el cuerpo utiliza como fuente de energía o para el crecimiento y la reparación de los tejidos. El sistema digestivo tiene varias funciones, pero las principales son cuatro: transporte de alimentos, secreción de jugos digestivos, absorción de nutrientes y excreción de heces.

La complejidad de este sistema reside en la multitud de órganos que intervienen: la boca, la faringe o garganta, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el recto y el ano.

Algo similar ocurre en las relaciones personales, también son sistemas. Y para que funcionen correctamente, también necesitan de una serie de elementos que vayan relacionándose entre sí para conseguir un objetivo.

En las relaciones de pareja, por ejemplo, dicen los expertos que es necesario que haya varias “reservas”. Estas serían la del amor, la de la confianza, la del deseo, la de la complicidad, la de la admiración…

Como en todos los sistemas, en las relaciones hay flujos de entrada y flujos de salida. Si no escuchas a tu pareja, si estás distraído, si no te esfuerzas en acompañarla cuando más lo necesita, estarás vaciando la reserva con flujos de salida. Por el contrario, si tienes un detalle con tu pareja, le seduces con algo inesperado o le preparas la cena sin que lo espere, estás llenando la reserva con flujos de entrada.

Puede parecer sencillo mantener estas “reservas” cargadas, pero también es muy común que la rutina, el cansancio, la vida tan loca que llevamos, los problemas en el trabajo o cualquier otro ingrediente de la vida nos lleve a tener flujos de salida continuos y las reservas del amor, la confianza o la admiración se vayan quedando vacías.

De nosotros depende alimentar esas reservas, si lo que queremos es que nuestras relaciones sean bonitas y nos sintamos bien dentro de ellas.  

A veces tan solo se trata de llegar a cumplir con la definición lógica de “relación de pareja” que sería algo así como una relación de amor entre dos personas, que libremente deciden compartir aspectos de su vida, incluyendo un vínculo sexual y que tienen como fin ser todavía más felices.

Analizando esta descripción, si en tu relación no hay amor, no tienes una relación de pareja, puedes ser que tengas una relación de amistad, pero no de pareja. También se menciona la idea de compartir “aspectos” de la vida de ambos, lo cual significa que no es necesario compartirlo todo; cada uno deberá tener sus espacios, ninguno de los miembros deberá sentirse asfixiado. Preocupémonos también si flaquea el deseo, ya que el vínculo físico es algo que también define la relación de pareja. Y lo que me parece la guinda del pastel: que el propósito final de la relación sea que ambos sean todavía más felices que lo que serían cada uno de la pareja por su lado, lo cual significa que estando en pareja tienes que ser bastante, bastante feliz…ahí lo dejo.

A mí me ha hecho reflexionar mucho esta perspectiva de la relaciones, no solo aplicable a la relación de pareja, sino también a las relaciones de amistad, familia, compañeros de trabajo etc.

¿Cómo andan tus reservas de vida?

Estaba pensando ahora que quizás el secreto de la felicidad esté en poner el foco en incrementar los posibles flujos de entrada y en tratar de evitar los peligrosos flujos de salida.

Esa reserva de amor la visualizo como si fuera una vasija de cerámica con agua, lo suficientemente llena como para poder “regar” la relación. Ni muy baja que pueda quedarse pronto vacía ni tampoco muy llena, no vaya a desbordarse.

La fórmula del equilibrio siempre gana. Conseguirlo no es fácil, pero tampoco imposible. La cuestión es que, si ni siquiera eres consciente de que las relaciones necesitan tener una reserva, nunca llegarás a tenerla. Si te enfocas en llenarla, ya tendrás algo más que ayer y menos que mañana.

Pongámonos cuanto antes a llenar nuestras vasijas…no vaya a ser que de tanto escribir y leer, se nos vayan quedando vacías.   

Read on amayavillanueva.substack.com

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