Imagina la máquina perfecta.
Metes 100 €.
Cada año te devuelve 30.
Un 30% anual. Ningún banco, ningún bono, ningún plazo fijo se le acerca ni de lejos.
Te frotas las manos. Has encontrado el negocio de tu vida.
Y entonces llega la letra pequeña:
esos 100 € los metes una vez. Y ya está. Nunca más.
La máquina escupe sus 30 € al año, sí. Pero no admite ni un euro más. Está llena.
Dime una cosa, con el corazón en la mano:
¿sigue siendo el negocio de tu vida?
💡 Pausa de 20 segundos (y luego seguimos).
Estamos en las últimas semanas de la declaración de la renta.
Y si eres de los que la dejan para el final, casi siempre es por lo mismo: te sale a pagar. ¿Y sabes a quién le suele salir a pagar?
Al que ha tenido ganancias en bolsa. O sea: probablemente, a ti.
Por eso me he aliado con TaxDown.
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Esto, que parece una tontería, es el error que arruina la mitad de los análisis que verás por ahí.
Porque todo el mundo se enamora del 30%.
Y casi nadie pregunta lo único que de verdad importa:
¿y cuánto más puedo meter ahí dentro?
Quédate hasta el final, porque te lo voy a enseñar con dos empresas reales. Dos que parecen gemelas y no se parecen en nada. La diferencia la vas a ver tú solo.
El ROIC es, básicamente, el tipo de interés del propio negocio.
No el que te da el banco. El que genera la empresa por cada euro que tiene metido dentro: en fábricas, en inventario, en marcas, en camiones, en lo que sea.
ROIC del 8% → por cada 100 € invertidos en el negocio, gana 8 al año.
ROIC del 30% → gana 30.
Cuanto más alto, mejor negocio. Hasta aquí, fácil.
Una empresa con un ROIC del 30% es una bestia. Una ventaja competitiva enorme. Un foso lleno de cocodrilos alrededor del castillo.
Pero —y aquí viene lo que casi nadie te cuenta—
un ROIC altísimo, él solo, no te hace rico.
Vuelve a la máquina perfecta.
Rinde un 30%. Espectacular. Pero está llena. No admite más dinero.
¿De qué te sirve ese 30%?
Para cobrar una renta, vale. Está bien. Pero tu dinero no se multiplica. Crece a paso de tortuga con artritis.
Ahora cámbiala por otra máquina.
Esta rinde un 20%. Menos brillante, ¿no?
Pero cada año puedes meterle más dinero. Y más. Y más. Todo al 20%.
¿Cuál te hace rico de verdad en 15 años?
La segunda. Sin discusión. La segunda le pasa por encima a la primera y ni la mira por el retrovisor.
Y esto nos lleva a la palabra mágica que nadie suelta en las cenas de Navidad:
reinversión.
Cada año una empresa gana un dinero.
Con ese dinero solo puede hacer dos cosas:
repartirlo (dividendos, recompras) → te lo da a ti.
volver a meterlo dentro → fábricas nuevas, más tiendas, otra empresa que compra.
La tasa de reinversión es exactamente eso: qué parte del beneficio vuelve a meter en el negocio.
¿Y por qué te tiene que importar tanto?
Porque el crecimiento de una empresa no cae del cielo. Sale de aquí:
crecimiento ≈ ROIC × tasa de reinversión
Una empresa que rinde un 20% y reinvierte la mitad de lo que gana crece sobre un 10% al año. Sola. Por dentro. Sin inventarse nada raro.
Una que rinde un 30% pero no reinvierte nada… crece un 0%.
Lee otra vez la pregunta de antes, ahora que ya tiene sentido:
¿de qué te sirve un ROIC del 30% si la empresa no puede reinvertir?
De poco. De cobrar y poco más.
Cuando juntas las dos cosas —cuánto rinde y cuánto puede reinvertir— el mundo entero se ordena en cuatro cajones:
🟢 el compounder. Rinde mucho Y reinvierte mucho. La que multiplica tu dinero año tras año sin que tú hagas nada. El santo grial.
🟡 la vaca lechera. Rinde mucho pero ya no puede crecer. Reparte casi todo. Perfecta para cobrar. Mala para multiplicar.
🟠 la que destruye valor. Reinvierte muchísimo… a un retorno mediocre. Crece, sí, pero cada euro nuevo rinde una miseria. Mucho ruido y pocas nueces. Cuidado con estas.
⚪ el cubito que se derrite. Ni rinde ni crece. Negocio en retirada. Pasa de largo.
¿Sabes en cuál de los cuatro está la empresa que tienes ahora mismo en cartera?
¿No?
Pues ese es justo el problema. Y la razón de que sigas leyendo.
Esta es la parte que me llevó semanas y que casi nadie hace bien.
El ROIC que te enseñan la mayoría de webs viene inflado o desinflado por tres trampas:
Mete la caja parada como si fuera negocio. Una empresa con 13.000 millones aparcados en el banco no los está usando para producir nada. Pero el cálculo de toda la vida los cuenta como “capital invertido”, y eso le hunde el ROIC de forma artificial.
Usa la foto de un solo día. El capital de una empresa cambia cada trimestre. Juzgarla por la foto del último día es como juzgar tu peso por la báscula de un martes cualquiera después de comer.
Usa una tasa de impuestos de fantasía. No los impuestos que la empresa paga de verdad, en caja, sino una teórica de manual.
Mauboussin —el señor que lleva décadas dándole vueltas a esto en Credit Suisse y Morgan Stanley— propuso limpiarlo todo. Quitar la caja que sobra. Usar el capital medio, no la foto de un día. Restar los impuestos reales. Y separar lo que la empresa pagó de más al comprar otras (el famoso goodwill).
¿El resultado?
Empresas que en otras webs parecen mediocres y que, bien calculadas, son auténticas máquinas de imprimir dinero.
Y al revés: estrellas que, limpias, no brillan tanto.
Coca-Cola no necesita que te la presente. Vende agua con azúcar y gas, y una marca que vale más que el PIB de muchos países. Lleva más de 130 años haciendo básicamente lo mismo. Y haciéndolo de miedo.
Negocio aburrido, sencillo, eterno. El sueño de cualquiera. Vamos a meterle la lupa de verdad.
Paso 1: ¿Cuánto rinde de verdad?
En la mayoría de webs te sale un ROIC del 13%. Correcto sobre el papel… y completamente engañoso.
Porque ese 13% mete casi 13.000 millones de dólares de caja parada en el banco como si fueran fábricas produciendo. No lo son. Están ahí, quietos, sin hacer nada. (o poca cosa)
Quita esa caja muerta y el negocio de KO rinde de verdad un 22,7%.
Y si quitas también el sobreprecio que pagó al comprar otras marcas (el goodwill) y miras solo el negocio base —la fórmula, las botellas, la distribución—, rinde un 34%.
Treinta y cuatro por ciento. A su dinero le cuesta un 7-9% al año. Todo lo que pase de ahí, crea valor. KO lo cuadruplica. Una auténtica máquina de imprimir dinero.
Y aquí es donde el 90% cierra el análisis y escribe “comprada”.
Tú no. Tú ya sabes cuál es la pregunta que falta.
Paso 2: ¿y cuánto más puede meter ahí dentro?
Tasa de reinversión: 7%. De cada 100 € que gana, solo logra volver a meter 7 en el negocio.
Calidad de ese dinero nuevo (ROIIC): 67%. Ojo, que cuando reinvierte lo hace de lujo. El problema no es la calidad. Es la cantidad.
Crecimiento implícito: 5%. Reinversión (7%) × calidad (67%) ≈ 5%. Eso es lo que crece sola, por dentro, sin trucos.
Reparte: 109%. Le devuelve a sus accionistas más de lo que gana, entre dividendos y recompras.
¿Ves la foto completa?
KO es literalmente la máquina perfecta del principio de este artículo. Rinde un 34% sobre lo que ya tiene metido… pero está casi llena. Solo le caben 7 € nuevos de cada 100. El mercado de los refrescos es el que es: no hay mil fábricas nuevas que construir ni un planeta nuevo al que venderle Coca-Cola.
¿Y qué hace con el dinero que no puede reinvertir? Te lo devuelve. Ese 109% eres tú, cobrando.
Por eso KO cae justo en la casilla de la vaca lechera: ROIC altísimo, reinversión bajísima.
Y que quede claro: no es nada malo. Es una empresa magnífica para cobrar. Una renta blindada que lleva décadas subiendo el dividendo. Pero no le pidas que multiplique tu dinero a doble dígito, porque su propio negocio no se lo permite.
Un 34% que casi no puede tocar.
¿Te suena de algo el título de este artículo?
Ahora puedes ver estos datos en mi Web aleinversor.com
📐 Para los curiosos: ¿de dónde sale ese 7%?
La tasa de reinversión mide qué parte del beneficio (NOPAT) vuelve de verdad al negocio, sumando 4 años:
(CapEx neto + Compras netas + Δ Circulante) ÷ NOPAT
Todo va neto, porque solo cuenta el dinero que se mete para crecer, no para mantener. En KO:
Fábricas (+8%): lo que invierte por encima de la depreciación.
Compras (−10%): ha vendido más negocio del que ha comprado (su etapa de refranchising de embotelladoras). En vez de meter dinero, lo saca.
Circulante (+9%): lo que se queda atrapado en existencias, clientes y proveedores.
Total: 8 − 10 + 9 = 7%. De cada 100 € que gana, solo redirige 7 al crecimiento. El resto te lo devuelve.
Mañana veremos otra empresa que es justo lo contrario una compounder
Un ROIC alto es una pista.
No una conclusión.
La pregunta de verdad, la que separa al que invierte del que solo colecciona tickers, es siempre la misma:
¿puede esta empresa volver a meter dinero a ese ritmo?
Si la respuesta es sí, tienes algo grande entre manos.
Si es no, tienes una renta. Que tampoco está mal. Pero no te enamores del número grande.
Porque un 30% que no puedes tocar…
no vale nada.
La forma de calcular el ROIC “limpio” (quitar la caja parada, usar el capital invertido medio, los impuestos en caja, y separar el goodwill y los intangibles) está basada en el trabajo de Michael J. Mauboussin y Dan Callahan:
Return on Invested Capital: How to Calculate ROIC and Handle Common Issues — Counterpoint Global Insights, Morgan Stanley, 6 de octubre de 2022. (la versión vigente; gratis en morganstanley.com/im)
ROIC and Intangible Assets — Counterpoint Global Insights, Morgan Stanley, 9 de noviembre de 2022.
Calculating Return on Invested Capital — Credit Suisse Global Financial Strategies, 4 de junio de 2014 (el original).
La tasa de reinversión y su relación con el crecimiento (crecimiento = reinversión × retorno del capital) siguen el marco de valoración de Aswath Damodaran (NYU Stern):
Estimating Growth y The Free Cashflow to Firm Model — material disponible en pages.stern.nyu.edu/~adamodar.
Una aclaración honesta: las cifras de Coca-Cola (13% / 22,7% / 34,6%, reinversión, ROIIC, etc.) no salen de ningún informe de Mauboussin ni de Damodaran. Las calcula el dashboard de AleInversor aplicando esa metodología sobre datos de Financial Modeling Prep (FMP). Mauboussin usa otras empresas (Microsoft, Northrop Grumman) en sus ejemplos.
Y los nombres de los cuatro tipos de empresa son cosecha propia para que se entiendan mejor.

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