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Adela Salomé · Jun 4, 2026

Hawái: entrada del diario.

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Adela Salomé · Adela Salomé

“Cuando llegué aquí, no podía parar de llorar.

Había llorado y orado tanto que estar aquí se sentía irreal. Siempre pensé que me llevaría al desierto y hablaría a mi corazón. Sin embargo, me llevó a una isla para enamorarme de la vida, para hablar mi mismo lenguaje: el de las letras.

El paraíso en un trocito de tierra, donde Dios me mostró quién es Él.”

Tenía miedo de llenar una aplicación, pero tenía que irme; era la última instrucción que me había dado. Tenía miedo de subirme a un avión. Tenía que dejarlo todo para encontrarlo todo.

Sabía quién me esperaba. Sabía quién iba conmigo. Aun así, temía.

Pensé que había hallado amor antes, pero Él no estaba allí.

Cuando regresé a Él, porque salió a mi encuentro, supe que el amor era Él.

Y no pude evitar llorar porque el velo se desvanecía y veía con claridad. No necesitaba el desierto; Él ya conocía mis ruinas.

Para hablar mi idioma, me llevó donde nadie lo hablaba.

Donde la creación proclamaba al Rey y donde yo volvía a llorar una vez más, aliviada de estar con Él.

Hawái es el lugar donde habló a mi corazón, me consoló y me reafirmó en el propósito. Al final, lo elegí a Él. Y aún dos años después, lo sigo haciendo.

Restauró un corazón que no rompió, pero que siempre le perteneció. No me reprochó el tiempo que tomó volver. Él lo sabía. Sabía cuán débil estaba.

Aún vuelvo a recordar ese tiempo y lo veo tan claro. Nunca dejó de hablarme.

Todavía no encuentro las palabras exactas para describir lo que hizo en ese tiempo. Solo sé que me amó tanto que olvidé el caos de un viejo amor que no lo era.

Cada paso que di en esa temporada me mostró su fidelidad. En cada sí que le daba, me llevaba a enamorarme más de Él.

Me amó cuando solo tenía lágrimas que ofrecerle. Y mientras me llamaba a la vida, el temor y la tristeza perdían su voz.

Vi a mi Creador como nunca lo había visto: sosteniendo la fragilidad de su creación mientras me devolvía la vida.

Abba, gracias por darme esas memorias preciadas que restauraron el pasado y me dieron este presente que en algún momento fue futuro. Y por ser mi gran tesoro, te añoro.

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