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¿Y qué hacés acá? · Oct 25, 2025

Razón 14: el cabeceo

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El tango, esa mezcla perfecta entre teoría e improvisación

📢ⓘ🚨 ¡Antes de ir a lo nuestro, un aviso! ¡HOY TOCAMOS!
Adam Tully Quinteto
Hoy sábado, 25 de octubre 22:30. Hasta Trilce, Maza 177, Ciclo de Tango Nuevo
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El otro día en mi blog en inglés escribí sobre dos polos opuestos en la música: la “rigurosidad” de la música clásica y la “espontaneidad” del jazz. Me refiero a cómo las pensamos y practicamos. Entiendo que puede ser demasiado simplista, pero sirve para entender dos extremos posibles.

En el medio, un montón de grises; no existe una práctica musical 100% rígida ni otra 100% libre. En la música académica (música clásica) hay muchos elementos flexibles: la interpretación, la estética, la reimaginación de obras. Y en el jazz existen reglas, estructuras y mucha disciplina. Yo, que tengo tantos años de conservatorio, de rigurosidad, estoy buscando ponerle un poco más de espontaneidad a la vida.

Después de escribir todo esto me quedé pensando en el tango. El tango que me enamoró hace treinta años, ¿qué es? ¿Rigor, libertad u otra cosa?

Porque el tango se escribe pero también es improvisado.

¿Y entonces? ¿Qué fue lo que encontré en la música porteña, qué tiene?

El tango tiene todo.

¿Querés espontaneidad? Entrená con los guitarreros.

Me acuerdo que cuando hacía la columna “Guitarra, guitarra mía” en el programa del querido Ignacio Varchausky. Pura espontaneidad. Alguna vez me preguntaron: “¿cómo saben quién va a tocar qué cosa?” Y la respuesta está en el cabeceo que sirve para decir: “tomá vos la pelota”. Porque al tocar tangos “a la parrilla” (es decir, sin ninguna partitura ni arreglo musical), los intérpretes están creando una partitura, un arreglo, en tiempo real.

¿Esto es improvisar? Sí, yo lo entiendo así.

No es el mismo tipo de improvisación que se usa en el jazz, donde cada músico desarrolla ideas tan extensas y originales, que se podría decir que componen música nueva cada vez que tocan. En el tango parrilleado, sí se inventa algo nuevo, pero en vez de ser una obra nueva, es una versión del tema original. En ambos casos hay un montón de arte y oficio.

Me acuerdo de haber dado un taller de ensambles de tango hace muchos años. La idea era ayudar a un grupo de principiantes a tocar “a la parrilla”, porque aún no tenían el nivel para tocar las obras difíciles. Pero, en cinco minutos, todos nos dimos cuenta que es al revés: los principiantes deben tocar por partitura, siguiendo (con rigurosidad) cada nota como está escrita; porque tocar a la parrilla es de nivel avanzado, solo para expertos.

Parece ser una paradoja, pero en la música, como en la vida misma, se necesitan muchos conocimientos para improvisar. Se necesita mucha experiencia. Tal vez no lo ven los argentinos porque aprenden a improvisar desde chiquitos, lo ven por todos lados, se respira. “lo atamo con alambre, lo atamo”.

¿Por qué un guitarrero puede tocar todos los tangos en do, re, mi, fa sol sostenido, derecho y al revés? Bueno, porque tiene miles y miles de kilómetros de guitarreadas, de haber aprendido todos los tangos de sus papás y tíos, como el genio de Hugo Rivas, o todos los tangos y todos los chamamés como Rudi Flores. Mucha guitarreada y mucho estudio solitario. Con esa base, recién podés improvisar bien, arrimarte al fogón y pretender recibir “la pelota” que es tocar la melodía de “Silbando” en Re menor, o en La.

Yo que amo el jazz de mi país de origen y lo intento estudiar (justo para ampliar mi base de conocimiento) pero encontré en el tango una linda mezcla: un montón de creaciones consagradas, que se desarrollaron hasta alcanzar niveles altísimos de elegancia y sofisticación, mechado con lo otro: esa tradición oral y orejera de la música popular, esa sabiduría callejera, ese ingenio que nos permite improvisar.

A veces en una guitarreada me siento muy alumno de conservatorio, mucho estudio, poca cancha. Y otras veces me siento bastante guitarrero, el que tiene mucho conocimiento de tangos, de yeites, y demás. Para esto sigo con mi práctica diaria: recorrer el instrumento, los elementos de la música y los tangos; es conocimiento que voy a necesitar. Después viene el momento de ser flexible.

A seguir estudiando, a seguir guitarreando. Rigurosidad y espontaneidad.


Hoy te sugiero dos tangos para pensar en “los dos polos”

La cumparsita - Horacio Salgán & Ubaldo De Lío

Uno de los dúos más icónicos del tango, Salgán y De Lío tocaban con virtuosismo y mucho estilo personal. Tocaban sin leer partituras. Entonces…¿están improvisando? La respuesta es un “no” rotundo: cada nota estaba escrita.

Triunfal - Daniel Binelli y César Angeleri

Otro gran dúo acá interpretando la música de Astor Piazzolla. En Piazzolla está todo escrito, ¿no? Bueno, en este caso no. El maestro Binelli me contó que los dos se sentaron a grabar sin ensayo, “improvisando” los arreglos.

Read on adamtullyar.substack.com

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