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¿Y qué hacés acá? · Dec 20, 2025

Razón 16: los fuegos artificiales

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Adam Tully · ¿Y qué hacés acá?

Antes de ir a lo nuestro, GRACIAS!
Gracias por acompañarme todo este año, por leerme, por escuchar mi música, por venir a los conciertos, por darme likes. Por estar. Los sentí.
Nos vemos el año que viene con mucha música nueva, más encuentros y argentinidades.

“¡Noooooo! ¡Qué bajón, no podría vivir así!”

Así arrancó un asado en casa el otro día. Más argentina que esa reacción, difícil. Pasión, exageración y un poco de negatividad nunca está de más.

Estábamos hablando de las fiestas, de cómo cada uno celebraba las suyas y les conté cómo solían ser las mías.

Fin de Año en Nueva York: de la euforia desde Acción de Gracias al darte cuenta, en una noche nada más, entre un año y otro, que estás en invierno, que hace frío y que falta mucho sol. Parece que yo tampoco podía vivir así al final.

Esta charla se daba mientras sentíamos el calor de diciembre, tomábamos vermouth, recién salían los choris y ahí estábamos, todos en remeras y lentes de sol un diciembre en Buenos Aires.

Volvamos a Nueva York, imaginate clima y ambiente del 9 de julio acá. Después de las comilonas de las fiestas, después de la resaca del primero de enero… te levantás el primer lunes a oscuras, te abrigás porque el frío es penetrante y caminás cabizbajo a tomar el subte con miles de otras almas que solo piensan en el invierno larguísimo, gris y helado que acaba de arrancar.

Y no, no siempre la navidad es blanca como en las pelis y tampoco voy a romantizar vivir en la nieve…

Cuando me mudé en el 2016 tuve que recalibar el cerebro. Es como que tenés que abrir “ajustes” y meterte en tu sistema operativo, en los menúes más escondidos donde están las configuraciones de fábrica. Ahí, además de cambiar “idioma” y “región”, tenés que modificar algo mucho más fundamental: épocas del año. A mi alma le costó bastante entender que julio es el mes de camperas y locros y no de panchos y fuegos artificiales. Que septiembre es cuando arranca la primavera y entrás en la recta final del año, una locura total para alguien que cada septiembre de la infancia se sacaba la foto del “primer día de la escuela” en la puerta de casa.

Pero ¿Navidad en verano? Pasé mis primeras 40 fiestas en pleno invierno y no importa que ya vayan 10 acá: me sigue haciendo muchísimo ruido ver las decoraciones de Papá Noel con su traje invernal y la gente en ojotas.

Y recuerdo mi primer navidad en Argentina, ¡mamma mía! Primero el despliegue de platos… todas las comidas invernales que tenemos allá para las fiestas, más el pan dulce, el mantecol, los turrones. Y ni que hablar de los horarios… Allá a las 21hs te estás yendo a dormir y acá recién estás saliendo para lo de la tía. Ustedes bailan, brindan, celebran la Nochebuena. Para nosotros lo importante es Navidad.

Sí, cuando era chico me hacían esperar hasta después del desayuno para abrir los regalos que me había dejado Papá Noel. No, no era tortura, era tradición.

Mi primera navidad en Buenos Aires no podría haber estado más lejano en tiempo y espacio de eso. Me acuerdo de aquel 24 de diciembre, del momento en que escuché los primeros fuegos artificiales a las doce… parecía que estallaba la tercera guerra mundial. Tuve que ir a la esquina a hacer videos para mandar a mis papás. NO VAN A CREER ESTO, les decía. Así festejan NAVIDAD en Argentina, entre cohetes y gritos.

En un hemisferio: frío, oscuridad, belleza solemne. En el otro: estallidos de exuberancia en verano.

Este año es diferente. Me voy a Los Angeles donde ahora vive mi viejo.

Habrá un árbol de verdad seguro, y cuando colguemos los adornos de la colección familiar escucharemos las hermosas obras corales de la tradición anglicana (las mismas que canté en coros toda la vida). En vez de nieve se verán palmeras, y en vez fuegos artificiales, el 24 será una verdadera “noche de paz”. El 25, el desayuno tradicional con panceta y huevos revueltos, y la incorporación desde que tengo mi DNI de pan dulce y mates.

Una navidad mixta.

Nueva York, Buenos Aires y ahora Los Angeles.

Norte y Sur encontrándose en un fin de año que no es un final… quizás es un paréntesis.

Te invito a escuchar conmigo cosas que seguro van a sonar en mis auriculares estos días de fiestas.

La Peregrinación Huella - Ariel Ramírez

Si pienso en Navidad y Argentina, ésta es la música que oigo. La voz de Zamba Quipildor, bombo, charango, y coro.

A Ceremony of Carols Op. 28: Balalulow - Benjamin Britten

Cambiamos el charango por arpa clásica, el coro por un nino soprano, y sur por norte. Un hermoso ejemplo del repertorio anglicano que mencioné.

Andanzas - Adam Tully

Ya que hablé tanto de hemisferios y distancias, una mía que tiene un viaje propio.

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Read the original on adamtullyar.substack.com

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