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Actualiza Retail Newsletter · Mar 31, 2026

#25 Qué puede aprender el comercio local de la crisis del "bar de toda la vida"

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Celestino Martínez · Actualiza Retail Newsletter

Por si quedaba alguna duda previa, tras el confinamiento pudimos comprobar que el comercio local y la hostelería están muy relacionados. Si la hostelería tenía restricciones, el comercio local también lo sufría.

Estos dos sectores están tan relacionados que, muy a menudo, se me olvida explicar que cuando hablo de comercio local, estoy incluyendo hostelería y servicios. Pero hoy los voy a separar porque en estos días he estado leyendo varios artículos relacionados con las dificultades que está sufriendo la hostelería independiente, lo que conocemos como “bares de toda la vida”, y me ha parecido que hay muchos aspectos que podemos relacionar con las que atraviesan al comercio local.

Es decir, que vamos a ver cómo hay muchos puntos en común en los retos que plantea la actualización de los “bares de toda la vida” que se pueden aplicar a los “comercios de toda la vida”.

La hostelería es un sector muy dinámico. Abre locales, se reforman otros, aparecen nuevos modelos de negocio como las cafetería de especialidad y se extienden las franquicias.

Según el estudio “Tendencias y hábitos de socialización”, el 80% de las personas cree que los mejores lugares para celebrar encuentros son los bares, cafeterías y restaurantes. Este tipo de establecimientos son los lugares preferidos por hasta un 63% de las personas para socializar, una costumbre un 15% más popular en España que en la media europea.

Tanto es así que solemos decir “a ver cuándo nos tomamos un café (o una caña)” cuando queremos expresar la intención de continuar una relación social con las personas de nuestro entorno.

Quizás por esto te sorprenderá descubrir que los “bares de toda la vida” están en crisis. Solo en 2024, un 9,9% de todos los bares o restaurantes que había en activo en España cerraron.

Será bueno aclarar que cuando hablamos de “bares de toda la vida” no hablamos de histórico sino de modelo. Es decir, que ese modelo de bar o restaurante clásico, de barrio, sin sofisticaciones y alejado de las modas del sector.

Una de las razones principales de estos cierres es la escasa conexión de los “bares de toda la vida” con el tipo de ocio que les gusta a las generaciones más jóvenes.

Estas generaciones buscan planes diferentes para su ocio, quieren hacer algo más que beber y valoran otros aspectos más allá del producto. Por ejemplo, esperan que la estética del local tenga cierto parecido a los negocios que ven en las redes sociales o en las cadenas y establecimientos más nuevos, y buscan continuamente nuevas experiencias y formatos. Esto va en la línea contraria a lo que son los “bares de toda la vida”, que por eso se llaman así.

Como vemos, no es que el ocio juvenil haya desaparecido sino que se está transformando.

Además, lo está haciendo por muchas razones. Las que primero se nos ocurren tienen que ver con los precios, y es que la capacidad adquisitiva hace que los jóvenes tengan que racionar más el gasto en su tiempo de ocio. Pero también sabemos que el consumo de alcohol está en mínimos en España, especialmente entre los más jóvenes. De hecho, uno de los negocios de hostelería que más ha crecido en los últimos años es el de las cafeterías de especialidad e, incluso, hay discotecas y fiestas en las que se baila y se toma café a la luz del día.

Otra razón es que en la actualidad cualquiera nos podemos relacionar con otros a través de las redes sociales y otros recursos digitales, por lo que no necesitamos quedar en los bares para relacionarnos.

De hecho, las redes sociales tienen un papel fundamental en la difusión de nuevos modelos de ocio en hostelería y restauración. Como hemos dicho antes, tienen un papel protagonista como canales a través de los cuales se establecen nuevas expectativas y se genera el interés de los usuarios por descubrir las propuestas más nuevas.

Seguro que, si tienes un comercio local o trabajas en ese ámbito, lo que he contado hasta ahora te habrá sonado muy cercano. En realidad, es como mirarse en un espejo. Basta con cambiar una o dos palabras en muchas frases para que sea aplicable al comercio local.

Por ejemplo, podríamos decir que el comercio es un sector muy dinámico. Se abren locales, se reforman otros, aparecen nuevos modelos de negocio y se extienden las franquicias.

Igualmente es aplicable si decimos que una de las razones principales de los cierres en el comercio local es la escasa conexión de las “tiendas de toda la vida” con el tipo de compras que les gusta hacer a los nuevos consumidores.

También podríamos decir que las compras físicas no han desaparecido sino que se están transformando y lo están haciendo por muchas razones.

Incluso funciona si decimos que en la actualidad cualquiera podemos comprar productos a través del comercio electrónico e informarnos a través de otros recursos digitales, por lo que no necesitamos visitar las “tiendas de toda la vida” para comprar.

Y, por supuesto, las redes sociales tienen un papel fundamental en la difusión de nuevos modelos de negocio en el comercio físico. Las redes sociales tienen un papel protagonista como canales a través de los cuales se establecen nuevas expectativas y se genera el interés de los usuarios por descubrir las propuestas más nuevas.

Como ves, muchos de los motivos por los que desaparecen los “bares de toda la vida” son los mismos que aquellos que ocasionan los cierres en las “tiendas de toda la vida”.

Por la misma razón, muchos de los diagnósticos y algunas de de las soluciones también se parecen.

Antes he dicho que en las redes sociales se establecen nuevas expectativas y se genera el interés por descubrir las propuestas más nuevas. Así que lo fácil sería creer que existen unas “nuevas expectativas universales” que deberíamos seguir y unos casos de estudio de “nuevas propuestas comerciales (también universales)” que deberíamos copiar.

En muchas ocasiones son los propios medios quienes hablan del “nuevo consumidor”, como si todos fuésemos a comportarnos igual a partir de ese momento. También se suelen presentar en el entorno de la hostelería y del comercio casos de estudio de “negocios innovadores”, como si fueran todos replicables.

Así que que no son pocos los que se toman estas informaciones al pie de la letra e intentan “modernizarse” siguiendo estas pautas.

El problema es que los cambios en las expectativas se producen en muchas direcciones, por lo que hay que conocer muy bien a la clientela a la que se dirige el negocio para saber cuáles son. Además, muchos “negocios innovadores” lo son tanto que cierran meses después de ocupar páginas de periódicos y minutos en radio y televisión.

Si quieres un buen ejemplo de esto, busca cuántos “bares de cereales” quedan abiertos después de una efímera moda hace casi diez años porque no es que hayan cerrado en este periodo, es que duraron unos pocos meses.

Muchos de estos negocios, en realidad, no juegan en la misma liga que los “bares de toda la vida” sino que compiten más en la liga del ocio. Por eso se pueden permitir otros precios, porque una mayoría de sus clientes apenas pasarán de la visita inicial. Desde luego, no son negocios para un consumo diario de una clientela amplia.

Esto se ve más claro cuando los negocios que se plantean son del tipo en el que “vas a un restaurante en el que te preparas tú la pizza con tus amigos y te la comes” o donde “pintas una taza mientras tomas un café”.

Es decir, que toca entender que hay otros negocios que venden productos similares a los que vendes tú, pero a los que los clientes van buscando otras cosas. Y es compatible que alguien vaya a otros negocios buscando ocio y que elija otros, ni más ni menos que para tomar un café o hacer un alto en su jornada de trabajo.

Pero eso no quiere decir que, en esas situaciones, la clientela no sea exigente o no haya cambiado algunas de sus expectativas.

Por otro lado, mientras que parece claro que hay bares y comercios “de toda la vida” que cierran, otros muchos se mantienen. Incluso los hay a los que les va muy bien. Así que no parece ser un problema de formato sino de actualización del modelo de negocio.

Es decir, que hay que tener muy claro a quién se dirige el negocio y conocer muy bien las expectativas de esa clientela potencial para actualizar las áreas del modelo de negocio que sea necesario.

Puede que esto implique alguna mejora en las instalaciones, cambios en los productos que se venden y en los servicios que se prestan, incluso en la comunicación. Pero sobre todo, tener muy claro en qué liga se está jugando.

Los “negocios de toda la vida” tienen que encontrar su lugar en el nuevo escenario.

En el caso de los bares de toda la vida, elegir su lugar entre todas las nuevas opciones de hostelería y restauración, desde las cafeterías de especialidad a los gastrobares pasando por los negocios más especializados y las franquicias y multinacionales.

Lo mismo para las tiendas de toda la vida, buscar su lugar entre el comercio electrónico, las tiendas especializadas, las de las propias marcas y las multinacionales.

En ambos negocios, no deben olvidar quién es su clientela y quién no. Para qué cuenta su clientela con ellos y para qué no. Pero, sobre todo, que no pierdan su esencia haciendo combinatoria, transformándose en malas copias de otros negocios y formatos con los que no tiene sentido compararse.

Y sí, hay negocios que cierran por jubilaciones, porque los alquileres hacen imposible la rentabilidad, por no poder contratar personal y también porque hay muchas más opciones para todo y solo hay espacio para los mejores en cada formato.

Así que igual podemos estudiar las razones por las que siguen funcionando algunos de los mejores bares y comercios de toda la vida y mirarnos en esos espejos.

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