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Actualiza Retail Newsletter · May 31, 2026

#27 Qué pasa con el comercio local cuando las ciudades evolucionan

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... o cuando cambia algo importante en su entorno

En los últimos meses estoy visitando distintas ciudades para identificar patrones y modelos de situación del comercio local en función de la evolución de las localidades en las que están ubicados.

Muchas de estas ciudades las he vuelto a visitar después de diez o veinte años, así que puedo establecer comparaciones. De hecho, he tenido un conocimiento bastante exhaustivo del tejido comercial de alguna de estas ciudades debido a mi etapa de trabajo como comercial.

Como es previsible, en estos años hay negocios (y sectores enteros) que han desaparecido. También he reconocido locales que han cambiado de actividad y otros que parecen cerrados hace años. He vuelto a caminar por calles cuyo atractivo comercial ha languidecido y por otras con dinamismo pero que, en mi opinión, han perdido la personalidad que tenían y ya son otra colección más de franquicias apenas salpicadas por algún negocio local.

Las ciudades se mueven

Cuando trabajo en planes de comercio, solemos tener en cuenta la evolución de las ciudades y los movimientos que afectan a la actividad comercial. Porque, sí, las ciudades se mueven. Lo hacen de manera lenta, a veces no tanto, pero se mueven.

Desde el aumento del turismo hasta la edificación de nuevas viviendas, pasando por la construcción de nuevas infraestructuras, el cierre o la apertura de empresas de gran tamaño, la explotación de recursos turísticos y otros tantos aspectos, son muchas y muy variadas las razones que pueden explicar el movimiento y la evolución de las ciudades.

A todos estos componentes hay que sumar aceleradores de la evolución o el movimiento como han sido las últimas crisis económicas o la pandemia del Covid 19.

Cualquiera de estos cambios, por sí solo, tiene un impacto directo en la composición de la clientela potencial de cada zona, en los flujos de personas, los competidores, la disponibilidad de locales, los precios de los alquileres y muchos otros aspectos que condicionan las actividades comerciales.

Así que, cuando se superponen unos cuantos cambios en periodos de tiempo relativamente cortos, y cuando los sumamos a otros retos específicos del comercio local, el impacto puede ser muy importante.

Evoluciones paralelas

Desde luego no hacía falta todo este preámbulo para decir que las evoluciones de las ciudades y del comercio local van en paralelo. Pero sí que he comprobado en los reconocimientos que he hecho que las evoluciones están siendo cada vez más rápidas y más destructivas para el comercio local.

Quizás en otro momento pueda contar cómo he incorporado mis apreciaciones a algún proyecto concreto o investigación. Pero, aquí y ahora, no tengo más pretensiones que compartir algunos patrones que he observado en este trabajo de campo en las ciudades, barrios y pequeñas poblaciones que he podido visitar en los últimos meses y que son de lo más variado.

Peatonalizaciones

Uno de los cambios que más frecuentemente he encontrado es la peatonalización de las calles comerciales principales. Y si hace unos años era más habitual la peatonalización completa, últimamente he visto cada vez más las peatonalizaciones que anchan las aceras pero dejan un carril para los vehículos, facilitando el acceso de los vecinos a los garajes y la carga y descarga de mercancías.

En general, y pese a los miedos previos de los comerciantes al afrontar la obra, los resultados son buenos y la actividad comercial se ve reforzada, con aumentos en las ventas de más de un 20% de media.

Generalmente, estos aumentos en los flujos de personas suelen implicar un descenso de tráfico peatonal en otras zonas. Pero también hay que tener en cuenta que, al reducirse los desplazamientos en vehículo propio, no es una relación directa. De esta manera, las peatonalizaciones pueden fijar más clientela potencial y reducir las fugas a otras zonas comerciales que dependan del vehículo, como los centros comerciales.

En algunos casos, y con el paso del tiempo, los alquileres de las zonas peatonales pueden subir más en proporción que los de otras zonas, con lo que se puede correr el riesgo de expulsión de los comercios locales que dinamizaron la calle originalmente.


Turistificación

Otro proceso que he visto en muchas poblaciones es el de la turistificación, a menudo centrada en los cascos antiguos, y no sé si en varias intensidades o en diferentes fases de un proceso.

De esta manera, con la aparición de negocios de comercio y hostelería orientados a la clientela turística, se produce un aumento del precio de los alquileres de los locales comerciales. Este aumento de precios también se traslada a las viviendas, cada vez más orientadas a los turistas, que utilizan estos alojamientos en estancias cortas.

Para el comercio local coinciden dos circunstancias letales: aumento de los alquileres y cambio de la clientela. Muchos de los comerciantes, especialmente los de sectores con márgenes ajustados, no pueden hacer los cambios necesarios para elevar la facturación o la rentabilidad, más cuando su clientela habitual desaparece y especialmente si ven la jubilación cercana.

Así que, en los procesos de turistificación más extremos, los negocios locales que sobreviven son escasos. Los que mejor se adaptan a esta nueva situación son los negocios hosteleros y un ramillete de comercios cuyas actividades admiten la conexión con los turistas, como algunos comercios de alimentación de pequeño formato. Sin embargo, una gran parte del del comercio local independiente termina desapareciendo, especialmente los que tenían actividades ligadas a la vida diaria como las tiendas de moda, carnicerías, pescaderías, peluquerías, ópticas…

Esto es así porque la población original de estas zonas termina por marcharse debido al aumento de los precios de los alquileres de las viviendas, la desaparición del comercio y los servicios básicos y las incomodidades de vivir en un entorno saturado de turistas.

Como resumen, en algunas de estas zonas hay decenas de tiendas donde comprar souvenirs (en mi opinión, de gusto más que cuestionable) mientras que hay que desplazarse para comprar lo mínimo necesario para hacer una cena en casa.

Infraestructuras

Otro gran impacto para el comercio local suelen ser la construcción de infraestructuras como autovías, variantes, líneas de alta velocidad, parkings o nuevos bloques de viviendas. En estos casos el impacto es muy variado y suele llegar en varias fases.

Cuando se construyen autovías y, por tanto, se acortan los tiempos y se facilitan los desplazamientos, suelen resultar perjudicadas las poblaciones más pequeñas.

Por ejemplo, cuando una autovía mejora la comunicación entre una gran ciudad y las pequeñas poblaciones de un valle, el comercio local de ese valle experimenta un aumento de las fugas de consumo a la gran ciudad. Mientras tanto, los precios de las viviendas del valle comienzan a subir porque más personas de la gran ciudad pueden considerar la compra de primera vivienda en esas poblaciones, encontrando precios y calidades que en la gran ciudad son imposibles.

Así que, en una segunda fase, comienzan a aparecer negocios enfocados a los nuevos vecinos en esos pueblos del valle. Negocios que no hubiesen sido viables con la población original pero que pueden rentabilizarse con el aumento de la población.

Incluso se pueden plantear negocios que cuenten con las nuevas facilidades de transporte. Por ejemplo, pensando que la nueva autovía o nueva línea de AVE pueden facilitar la llegada de clientes de la gran ciudad a tiendas de gran formato que no son fáciles de ubicar ni de rentabilizar en grandes ciudades.

Conclusión

En estos meses he podido observar situaciones de todo tipo y tengo que concluir que, en la mayoría de los casos, la evolución de las ciudades está siendo difícil de asimilar para el comercio local.

Muchas de estas evoluciones, sumadas a otros retos que tiene el comercio local, han elevado enormemente el listón de la supervivencia de los negocios más pequeños, más clásicos y de más recorrido.

Para ser justos, también reconozco que muchos de estos negocios se han cerrado por otros motivos, como la jubilación, y porque los propios comerciantes, a menudo propietarios de los locales, han preferido venderlos que iniciar procesos de sucesión.

El punto esperanzador es que, entre los cierres, las tiendas de multinacionales y los negocios de escaso valor añadido, siempre hay un ramillete de negocios locales que se han adaptado a las evoluciones y facilitan el camino de la actualización del comercio local con nuevas propuestas. Propuestas con identidad, que resultan atractivas tanto para el cliente local como para el cliente turista que quiere ir más allá del tópico.

Son panaderías, librerías, pequeñas tascas, negocios de venta de artesanía, de alimentación especializada, obradores de pastelería, perfumerías…

También es probable que la evolución en todos estos entornos continúe y que, a pesar de lo difícil que parece la regresión de fenómenos como la turistificación, veamos cómo se reduce el número de negocio de escaso valor añadido y que poco a poco aparezcan más negocios adaptados a estos impactos y evoluciones.

Es decir que, como ha pasado siempre, el comercio local terminará evolucionando a la par que los entornos que lo albergan.


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