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Diario adolescente · Aug 11, 2026

Encuentra lo que amas y deja que te mate.

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Diario adolescente · Diario adolescente

Leí esta frase y la añadí en Pinterest hace poco, fue como encontrar por fin a ese algo que podía definir mi pensamiento actual, una frase, quien soy ahora. Yo no sé a qué se quiso referir el escritor con esto, lo que sí que sé es a lo que me refiero yo con ello, y como copiar no se me da bien, haré una reconstrucción. 

Siempre exploto todo. 

Yo que soy algo así como una bomba que amenaza con explotar constantemente, sacudo todo a mi alrededor en cuanto lo que encuentro se siente mío. Sobre exploto un pensamiento y me obsesiono con él, me aferro a la idea, paso días pensando en ella, paso horas redactando, me vuelvo una obsesa de la nada misma. Y eso me pasa con todo. 

A veces creo que debido a la desafección que siento por las personas, la incapacidad de sentir por la gente, y entender un aprecio recíproco, ese defecto tan mío llamado: no entiendo a la gente y ellos a pesar de creerlo tampoco me entienden a mí. Por eso mismo, porque no sé querer, ni echar de menos, ni hablar con sinceridad, requiero de aferrarme a otras materias para tener un motivo y poder vivir. 

Por eso exploto los hobbies, y exploto las series, y exploto los libros, porque no exploto lo que tengo dentro, no exploto la habilidad social ni el tacto. No puedo hablarlo en voz alta pues exploto la habilidad con la escritura, la exploto y la hago mi identidad. 

Soy una bomba selectiva. Y lo que se pueda llegar a sentir ligeramente mío entonces será a partir de ese momento mi razón para respirar. 

Soy muy intensa y ese quizás es otro punto a tratar.

Tengo muchas sensaciones dentro, tengo mucho que decir. 

Creo que dentro de mi alma hay un remolino de sensaciones que necesitan salir, y yo, que siempre finjo que no existen, necesito presentarlas en sociedad. 

Le tengo un ansia a la vida, a sentir ya. Reír muy alto, llorar muy alto. Mis mayores escenarios ficticios tratan sobre mí sintiendo, me imagino gimiendo de dolor o de placer, desatando la catástrofe o el querer, y no porque sea masoquista o idealista, sino porque necesito saber si soy capaz de sentir, necesito experimentarlo todo y tocarlo todo, pues en el proceso entender si también sé tocarme a mi. 

Entonces yo, que no estoy acostumbrada a padecer por algo que no sea tristeza, me encuentro en el punto inicial de este ensayo, he encontrado lo que amo y necesito que me mate ya. 

Pero no una muerte rápida. 

Que no me mate en el significado estricto. 

Yo ahora estoy en un punto extraño de mi vida, donde he encontrado mi pasión y la estoy explotando todos los días, he reconocido lo que es el amor a primera vista por un tipo de arte, y ahora necesito que sea mío. 

Creo que, la que estoy teniendo ahora es una muerte lenta, que se rige por la presión personal y la autoexigencia. Ahora que he encontrado lo que quiero hacer, espero que el arte me mate en cada fracaso, cada intento fallido, cada vena de preocupación. He encontrado lo que amo y ahora soy adicta a su daño, adicta a la muerte del mismo. 

No es que ese “amor” te mate (ese trabajo, ese compañero, ese fin) es que te tortura lentamente, te hace querer morirte. Y lo peligroso no es el acto que te describo, ya bastante perturbador de por sí, sino que el peligro se halla en desarrollar una necesidad o dependencia hacia esa muerte lenta. 

Te aferras a lo tóxico, a esa sensación. Tienes las dos cosas más adictivas, el amor y la sustancia dañina, si los juntas uno explota. 

Y eso en parte es en lo que se basa el encontrar lo que amas, que te ves obligado a amar el lado dañino del querer. Si amo el arte (como es en mi caso) entonces tengo que amar la tortura de la autoexigencia, y tengo que amar el sentimiento del fracaso. Tengo que amar mi muerte. 

Entonces en la frase te encuentras a la esposa y el amante. Imagínate soñar con ser artista y en el proceso saber que vas a poder ir castigándote, que vas a ser tú tu propia jefa. Menudo pecado placentero. 

Ahora sí, fuera de metáforas. 

Yo que no me las suelo dar de moralista, esta vez sí que vengo a corregir mi pensamiento, mi propia enfermedad. 

Está bien aferrarse a lo que uno más ama, más aprecia. Pero la dependencia y la toxicidad del querer nunca es correcta. Por qué no encontrar el equilibrio entre sentir mucho pero repartirlo en múltiples ámbitos haciendo de ello un equilibrio perfecto. 

Y si no tuvieras que conformarte con el trabajo de tus sueños y pudieras aferrarte a una persona, llamarla tu motivo. 

Piensa en todos esos ámbitos que te estás perdiendo por obsesionarte con el que crees que es el tuyo, y piensa en todo lo que te pierdes de ti misma al intentar matarte en el intento, a sabiendas de que ahí fuera hay mucho por conseguir también. 

Yo, cuando trato de consolarme a mí misma como cuando era una niña me recuerdo que quizás no vale la pena, que quizás el éxito no me da la felicidad, que quizás un abrazo y un beso sí. Que me quedan tantas personas por saborear que me puedo hartar de escribir sobre ellas. 

Imagínate, que yo, la persona que más convencida está de aceptar el suicidio lento del éxito laboral, cree que la gente se merece un paso al suspiro, se merece poder decir te quiero con tiempo, se merece respirar las ocho letras y esperar aun a la respuesta del otro mas tardía. 

Imagínate que yo me aplicara todos mis consejos. Solo imagínatelo. 

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Read the original on aarcaym.substack.com

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